Cuando éramos pequeños mi madre nos llevaba a
todos los cumpleaños.
El protocolo era siempre el mismo: Antes de salir mi madre nos decía:
"Merendar bién, que luego no hay cena". Llegábamos a casa del homenajeado, le dábamos su regalo y salíamos pitando a unirnos al resto de los niños alrededor de una mesa llena de
sandwiches de chorizo, medias noches de jamón y queso y alguna otra chuchería. Tarta de cumpleaños, apagada de velas y a jugar. Unas veces con juegos organizados, otras no.
Pero
lo más era cuando, despues de los juegos, había CINE. Entonces todos los niños pasábamos a la habitación más grande de la casa, y sentados en el suelo,
a lo indio, contemplábamos, absortos, la
peli de Disney de rigor.
Este sábado, nuestro amigo Lúgar ha celebrado su 40 cumpleaños.

Lúgar y Mergon son unos anfitriones estupendos y siempre se acuerdan de nosotros en las ocasiones especiales.
Nos reunieron a un nutrido grupo de amigos y nos dieron una estupenda cena a base de
pichirilis* y charleta. Tarta de cumpleaños, apertura de regalos y bajamos a un gran cuarto en donde juega habitualmente Memé, a ver un video-montaje de fotos antiguas, de esos en los que alternas la sonrisa con la carcajada y con alguna que otra lágrima furtiva.
Despues, jugamos al Singstar, que consiste en cantar en parejas, y recibir una puntuación por parte de la máquinita en cuestión, que valora lo bien que entonas
y eso. Esto hace que se convierta en una pequeña competición, si quieres, o en una buena tanda de carcajadas, por parte del resto de los presentes, si insistes en
interpretar...

Pues allí, sentada en el suelo,
a lo indio, viendo los cogotes de algunos invitados, sucedió.

Me marché a mi niñez. A las fiestas de cumpleaños de hace más de tres décadas, a los
sandwiches de chorizo, a los regalos envueltos con papeles brillantes, al Cineexín y a las risas infantiles que disfrutaban de una tarde preparada sólo para ellos.
Gracias, Mergon y Lúgar, por habernos hecho pasar un buen rato, en el que yo, por unos instantes, volé hacia mi más tierna infancia.

*Pichirilis: Aperitivos de todas las formas, colores y sabores inimaginables que, además, están ricos.
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