Lo que es el poder de la publicidad. Hace unos días, tras ver un anuncio en la TV, Jucha se volvió hacia mí y me dijo:
"Vaya pinta esas galletas, me encantan las Digestive".

Y como yo soy una
abnegada esposa, me propuse darle el capricho.
La cosa no es fácil, seguimos un método de alimentación que restrige bastante los hidratos de carbono, pero una, por su chico, hace
virguerías.
Encontré la receta en MR, traducida de un página inglesa, no podía ser de otra manera. Y la he adaptado al Método Montignac.
Precaliento el horno a 170 º.
Mezclo en un cuenco grande
130 g de harina integral de trigo,
1 cucharada grande de gluten,
30 g de salvado de avena,
20 g de germen de trigo,
30 g de semillas de sésamo crudas,
1/4 de cucharadita de bicarbonato sódico,
1/4 de cucharadita de sal,
10 g de leche desnatada en polvo y
30 g de fructosa.
Añado
25 g de aceite de oliva virgen extra, mezclo hasta conseguir un textura parecida a las migas.
Diluyo
un poco de esencia de vainilla en
1/2 vaso de agua fría y lo voy añadiendo, muy poco a poco, a la mezcla anterior, hasta que quede una masa manejable. Es mejor quedarse corto y añadir un poco más de agua al final.
Como queda una masa bastante pegajosa, la coloco en forma de bola encima de un papel vegetal, ligeramente engrasado. Pongo otro papel encima y con el rodillo aplano hasta conseguir una plancha de 1/2 cm.
Corto con un molde redondo y me llevo los restos, dejando las galletas sobre el papel. Repito la operación con los restos de masa sobre otro papel vegetal.
Meto en el horno, en la zona media- alta. No tienen que estar tostadas, se hacen en 20 min.
Saco del horno y dejo enfriar sobre una rejilla. Con estas cantidades ha salido una docena de galletas ¿digestive? de unos 7 cm de diámetro.

Claro que no son una Digestive, pero de sabor se asemejan bastante y la textura es igualita.

Y están
muuuy ricas.
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