La primera vez que probé la moussaka fué en Grecia. Y no una o dos veces si no
todos los días. Era un Paso de Ecuador con la facultad, las comidas estaban programadas y a nadie se le ocurrió consultar los menús, claro.
Cuando se me pasó el empacho probé a hacerla en casa y desde entonces la he cocinado muchas veces, a la manera tradicional, con su carne, su tomate y su bechamel.
Pero hace unos días me puse creativa y la hice así:

Corto
una berenjena grande en lonchas finas, salo y pongo a escurrir en un colador.
Pongo
50 g de soja texturizada en remojo.
Corto
dos dientes de ajo en láminas finas y pongo a freir en una sartén grande con
aceite de oliva. Corto
una cebolleta en lonchas y añado a los ajos, rehogo hasta que se dore.
Añado
media col repollo pequeña cortada en juliana, sigo rehogando durante 5 min. Añado
300 g de morcilla de cebolla y piñones, pelada. Doy vueltas hasta que se integre bien con las verduras.
Escurro la soja texturizada y añado a la sartén. Rehogo un par de minutos más. Pruebo de sal y añado si es necesario.
Mientras, lavo las lonchas de berenjenas y pocho en el MO durante 3 min, en dos tandas. Escurro bien el líquido y voy colocando en una fuente ligeramente engrasada, alternando una capa de berenjenas, con una de col y morcilla. Sobre la última capa de col y morcilla rallo
50 g de queso curado de oveja. Gratino durante 5 min.

¡¡¡Uhmmm!!!
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