El
azuki es una judía pinta de origen oriental, con muchísimas propiedades, beneficiosas para
nuestro cuerpo serrano, que acaba de entrar en nuestra cocina.

La compré hace unas semanas, a granel, en un herbolario
muy cuco de la Plaza de San Juan, en Valladolid. Y hoy, por fín, la he cocinado.

Lavo bien
4 puñaditos de azuki(s) y pongo en remojo, la noche anterior.
Coloco en la olla a presión, con
el agua del remojo*, añado
1 cebolla en cuartos,
1/2 pimiento rojo en trozos grandes,
1 cucharadita de anís en grano y
1 cucharadita de cilantro en polvo, agrego
1 chorrito de aceite de oliva y tapo bien todo con
agua. En 8 minutos, a partir de la subida de la válvula, apago la olla y dejo enfriar.
Caliento
1 chorro de aceite de oliva en una sartén, pico
1 cebolla y añado a la sartén. Cuando esté empezando a dorarse añado
400 g de anillas de calamar y rehogo durante 5 min a fuego fuerte. Añado
1 pizca de sal,
1 chorretón de vino dulce de Málaga, tapo y bajo el fuego, durante 10 min más.
Una vez fría la olla, abro y añado
200 g de setas pequeñas y
sal. Agrego las anillas de calamar con sus jugos. Doy un hervor, todo junto, para que se mezclen sabores y nos lo comemos...**
* Las legumbres rojas son
aficionadas a desteñir... Así se evita perder el bonito color que dan a los platos.
** En casa somos dos, de buen comer, eso sí. Las recetas, a no ser que se indique otra cosa "para dos personas".
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