jueves, 19 de junio de 2008
Palabros modernos
Aunque soy licenciada de Prehistoria y Arqueología, me chifla la modernidad y la mayoría de sus avances.
Y me divierte como nuestros mayores se adaptan a ellos.

Sus deliciosas aproximaciones empiezan, simplemente, a la hora de nombrarlos.
En casa es famosa la frase de mi bisabuela Conech, que regresaba "agotada despues de haber estado toda la mañana de boite en boite, buscando un vestido para una boda".
Nos mondábamos de la risa, los nietos, el día que mi abuela Gloar nos contaba que "el vecino de arriba llevaba un mes de obras y hasta había instalado un suzuki en el cuarto de baño."
La madre de nuestro amigo Ceca, muy aficionado a la natación, le quiso comprar "un traje de ibuprofeno, para que no cogiera frío. Todo el día metido en el agua..."
Claro que las mayores carcajadas se las oí a Jucha cuando mi madre le avisó de que "le había comprado bebidas esotéricas y que ya estaban guardadas en la despensa". Aunque años antes había "encargado unas ventanas de p.n.v., para el comedor", provocando la hilaridad del carpintero y de todos los que nos enteramos de la anecdota.
El verano del 2003 fué especialmente crítico para Chuny, mi madre, en este aspecto. Tres chismes modernos aparecieron en su vida, y a la vez:
La Maxi-Cosi, sillita en la que llevaban a mi sobrina Blaco.
La Vari Kennel, jaula en donde metía a su teckel, en el coche, cada vez que iba de viaje.
Y la Thermomix, el robot mágico.
A los tres les puso el nombre correctamente, desde el primer momento. Pero se pasó el verano "metiendo al perro en la Maxi-Cosi, haciendo el gazpacho en la Vari Kennel, y llevando a la niña en la Thermomix."
(Que curioso, todo son mujeres... ¿Los hombres no hablan de la modernidad?)
Y me divierte como nuestros mayores se adaptan a ellos.

Sus deliciosas aproximaciones empiezan, simplemente, a la hora de nombrarlos.
En casa es famosa la frase de mi bisabuela Conech, que regresaba "agotada despues de haber estado toda la mañana de boite en boite, buscando un vestido para una boda".
Nos mondábamos de la risa, los nietos, el día que mi abuela Gloar nos contaba que "el vecino de arriba llevaba un mes de obras y hasta había instalado un suzuki en el cuarto de baño."
La madre de nuestro amigo Ceca, muy aficionado a la natación, le quiso comprar "un traje de ibuprofeno, para que no cogiera frío. Todo el día metido en el agua..."
Claro que las mayores carcajadas se las oí a Jucha cuando mi madre le avisó de que "le había comprado bebidas esotéricas y que ya estaban guardadas en la despensa". Aunque años antes había "encargado unas ventanas de p.n.v., para el comedor", provocando la hilaridad del carpintero y de todos los que nos enteramos de la anecdota.
El verano del 2003 fué especialmente crítico para Chuny, mi madre, en este aspecto. Tres chismes modernos aparecieron en su vida, y a la vez:
La Maxi-Cosi, sillita en la que llevaban a mi sobrina Blaco.
La Vari Kennel, jaula en donde metía a su teckel, en el coche, cada vez que iba de viaje.
Y la Thermomix, el robot mágico.
A los tres les puso el nombre correctamente, desde el primer momento. Pero se pasó el verano "metiendo al perro en la Maxi-Cosi, haciendo el gazpacho en la Vari Kennel, y llevando a la niña en la Thermomix."
(Que curioso, todo son mujeres... ¿Los hombres no hablan de la modernidad?)
Tags: Chascarrillos
Añadir comentario
Me ha hecho mucha gracia leer este reportaje y me ha traido recuerdos de mis padres y mis suegros. Mi madre por ejemplo a todo lo que funcionaba por electricidad lo llamaba "el cacharro".ella decia;"niña trae el cacharro ese",jeje.
Otra cosa simpatica era cuando mi madre conoció a mi suegra (Lurgarda), no le salia el nombre y al llamarla, despues de darle muchas vueltas a la lengua le decia; "oiga Rebuznarda"..
Pues mi hermana Lourgo, a la cocinera de mi abuela, Hortensia, le llamaba sin parar "Macedonia" (su subconsciente le asociaría a su último postre!)


