Como la mayoría de la gente, en esta época, estoy intentando vaciar el frigorífico, para dejarlo lo más limpio posible, antes de irnos de vacaciones. Nunca pensé que de un batiburrillo semejante fuera a salir esta receta.

Saco
cuatro rodajas de berenjenas en conserva, que elaboré según se explica
aquí. Dejo escurriendo el aceite en un colador grande.
Pongo a calentar una sartén grande y añado, cortadas en cuadraditos,
2 pechugas de pollo marinadas, durante unas horas, en una mezcla de
aceite de oliva, limón, pimentón dulce, cominos y sal.
Cuando están blancas por todos los lados añado
un vaso, de los de vino, de quínoa, bien lavada. Rehogo durante un par de minutos y añado
medio vaso de vino dulce de Málaga. Dejo evaporar y añado
vaso y medio de agua hirviendo. Bajo el fuego y dejo cocer durante 12 minutos.
Apago y dejo reposar un buen rato.
Monto el plato empezando por la mezcla de pollo y quínoa, luego la rodaja de berenjena, más pollo y quínoa, la otra rodaja, y coronando, un poco más de la mezcla.

Acompaño con una
tapenade muy gruesa, con
aceitunas negras, anchoas, aceite de oliva virgen extra, ajos, sal y pimienta negra. Adorno con unas hojas de
lechugas variadas y espolvoreo con
perejil.

Lo tomamos templado y estaba tan rico que no he podido resistirme a compartirlo aquí con
vosotr@s.
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