Hace ya varios años, un grupo de luarqueses pasaron un día memorable en un campo, a orillas del Rio Negro. Al día siguiente, recordando lo bien que lo habían pasado, decidieron repetirlo cada año. Uno de ellos preguntó qué santo se celebraba el 22 de Agosto, y resultó ser San Timoteo.
Este año, invitados por asunb y JR, acudimos, por primera vez, a la cita.

Salimos muy temprano de Noja y llegamos, justo, para ver salir al santo. Para escuchar como miles de personas, izando los bastones, entonan el
cumpleañosfeliz, el
esunmuchachoexcelente y su himno:
Día de San Timoteo
día del Santo Patrón
despiertan a los vecinos,
a golpe de volador
y detrás del pan y el vino
enarbolando el bastón
van pasando los cofrades
las gaitas y el gigantón
ESTRIBILLO
Timoteo, eo, eo
¡EO!
Timoteo, eo, a
y San Timoteo
que todo lo ve
¡Ei!
nos bendecirá
¡Ei!
nos bendecirá
y San Timoteo
que todo lo ve
¡Ei!
nos bendecirá
Noche de San Timoteo
noche del Santo Patrón
por la ribera del río
baja un tropel de ilusión
que traen de la romería,
encendida la canción
que cantan tras los requintos
camino del chapuzón
ESTRIBILLO
Timoteo, eo, eo
¡EO!
Timoteo, eo, a
y San Timoteo
que todo lo ve
¡Ei!
nos bendecirá
¡Ei!
nos bendecirá
y San Timoteo
que todo lo ve
¡Ei!
nos bendecirá.
Tras guardar al santo, la gente se arremolina en torno a sus manteles, compartiendo comida y bebida con familiares y/o amigos y escanciando sidra, mucha sidra...

Empanadas, tortillas, lacón, filetes empanados... y de postre la venera, una especie de tarta elaborada con rulitos de mazapán, que algún día publicaré en este blog.
Nosotros compartimos la comida con un grupo de la Peña Timoteina, la más antigua, a la que pertenecen nuestros amigos.
Ellos visten con orgullo sus
chambrones de vichy azul y blanco, prenda utilísima que sirve igual de servilleta, que para aislarse de suelo, en el caso en que éste esté mojado.

También hay puestos de comida, con ricos panes
preñaos.
La fiesta se alarga hasta tarde, y se ameniza con música de charangas y grupos de gaiteros y dulzaineros.

De vuelta, empujando los carros de la bebida y comida, los participantes piden
"agua, agua" y son refrescados por los vecinos de la preciosa villa blanca de Luarca.
Jucha y yo no llegamos a esta parte, pero el año que viene prometemos volver, y dormir allí el día anterior para
enfrentarnos a San Timoteo decansados, que el santo bien lo merece.
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