Así, sin haber avisado antes.
"Haz la maleta que nos vamos"- me dijo Jucha.
"Pero ¿y que meto?"...

Un par de pantalones, una blusa fresquita y una camiseta gorda, el pijama... Y una cazadora, por si acaso.
Y tres horas despues veía esto desde la ventana de nuestra habitación:

El Castillo de Monterrei, al ladito de Verín, en Orense.
Una vez instalados en el Parador, bajamos a Verín, a hacer
una toma de contacto. Nos acercamos a la Plaza Mayor en donde se celebraba un mercadillo medieval, echamos un vistazo y decidimos volver el domingo,
a aprovisionarnos.

Paseamos por la calle Mayor, admirando bonitos edificios de finales del s XIX y principios del pasado.

Y sorprendiendonos con el
caracter revolucionario de los gallegos.

Tras el paseo decidimos irnos a comer. Y lo hicimos en Gallego, restaurante que las dos guías que solemos manejar recomendaban como la mejor opción en la zona...
A cinco kms escasos, en dirección Orense, nos tomamos unos buenos pimientos verdes fritos.

Acompañando a un buen
entrecot y a unos jugosos escalopines de ternera al Oporto.

El
tinto de la casa nos gustó tanto que preguntamos de donde era, y ahí empezó nuestro vericueto de la tarde...
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