Albarellos- Medeiros-
A Salgueira- Medeiros-
A Granxa- Casas dos Montes- Oimbra-
Monterrei

Rosa, la camarera de Gallego nos indicó como llegar hasta esta
adega, de la que había salido un sorprendente tinto gallego con el que mojamos nuestra comida, D.O. Monterrei.
Subimos los montes que rodean Verín, hasta llegar arriba del todo. Y allí preguntamos por Tito.

En plena faena, con labores de vendimia, que en campo los
findes no existen, nos dejó en las manos de Asun, su hermana, que nos enseño la bodega y nos invitó a probar su blanco,
Marova, orgullo de la casa.

Nos contó, a grandes trazos, la trayectoria de la bodega
Crego e Monaguillo, sus inicios y la expansión que está llevando a cabo. Y cómo habían resultado elegidos, hace dos años, el mejor blanco de la XIX cata de Galicia, entre 208 vinos.

En definitiva, una historia de esfuerzo, unido a la ilusión de una familia, que, como dicen en un bonito folleto, lo que anhelan
es vivir en y de su tierra.

Nos llevamos unas botellitas del tinto Crego e Monaguillo, 2007, que habíamos probado en la comida, que de blanco no les queda ya nada... Para recordar.

Los castaños están frondosísimos y van cargados de castañas, claro...

Y nos acompañaron durante buena parte del camino, por una carretera que NO aparecía en el mapa del MOPU (¡ole!)... y dejaba ver paisajes tan bonitos como estos:

Pueblos con rincones como este:

Entre cumbres como estas:

De vuelta a Verín, remontamos el río Támega, entramos y salimos brevemente de Portugal, por hacer la gracia... Y llegamos a Monterrei justo para visitar el castillo.
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