Mi?rcoles, 15 de octubre de 2008
Entrambasaguas- Santa Marina- La Cavada- Liérganes- Rubalcaba- San Roque del Río Miera- Campillo- Selaya- Sarón- Solares- Beranga- Noja 



Despues del comer en La Tienda de Entrambasaguas nos subimos al coche dispuestos a hacer algún vericueto.

Tenemos muy trillada la zona, pero siempre hay algún puebluco que se nos escapa. Como pasa con Santa Marina, que es un cul-de-sac, y nunca habíamos visitado.

Le da nombre la Iglesia, que se alza, majestuosa, coronando el cerro en donde se asienta el pueblo.



Con apenas 50 habitantes, Santa Marina, que fué importante gracias a su mina de hierro del Monte Vizmaya, ahora esta casi desierta, con varias casas abandonadas, que bien podrían alojar algún establecimiento de tipo rural, y volver a dar vidilla a esta bonita localidad.



Nos damos un paseo por el pueblo y disfrutamos de las hermosas vistas, de la tranquilidad y de la temperatura, que, pese a los nubarrones, es perfecta.

Seguimos ruta y pasamos por Liérganes y Rubalcaba, dos poblaciones importantes, repletas de casonas y bonitos rincones, que ya conocemos...



A pocos kms de San Roque del Río Miera, optamos por una carretera que sale a mano derecha, y que tampoco habíamos hecho nunca. La altura hace que el paisaje se vaya escarpando, con moles de granito asomando entre los verdes prados.



Algunos grupos de caballos en estado semisalvaje amenizan nuestro paseo. Se saben libres y nos miran ufanos, mientras se alejan de nosotros.




Las curvas, drásticas, hacen que Jucha esté atento a la carretera, mientras piensa en lo que le espera en Selaya...



Casa Macho está a la entrada del pueblo desde Campillo. Los mejores sobaos pasiegos que se fabrican, a nuestro gusto, los hacen allí. Y no podíamos pasar de largo sin hacerles una visita.



También hacen ricas quesadas y otros dulces.



Casi enfrente de Casa Macho está el palacio de Donadío, en la Plaza de la Colina, junto a la bolera. Es una de las casonas montañesas más bonitas que conozco. Construida en torno a una torre de origen medieval, fué levantada entre finales del siglo XVI y el XVII.

Este tipo de construcción es bastante habitual en Cantabria.
Las torres medievales de caracter defensivo, que se erigen en la época de los Trastámara, pierden su sentido militar, en periodos más tranquilos. Entonces se abandonan, ó se transforman en viviendas, adosándose nuevas construcciones, que las hacen más confortables y adecuadas para los nuevos propietarios.
Aunque nunca perderán su función de casa fuerte, obligatoria ante las continuas rivalidades entre las familias hidalgas que pueblan La Montaña. 
Y es que los cántabros son muy guerreros...






Tags: Vericuetos, cantabria

Publicado por talipo @ 17:42  | Vericuetos
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