
En casa hay varias higueras, pero este año la cosecha ha ido floja y hemos tenido pocos higos, y no muy buenos... Además ha sido tardía. Es raro recoger sin hojas.
En un ratillo lleno el cesto con kilo y medio de higos de San Miguel, ó miguelillos...
Le añado 300 g de fructosa y un limón bien pelado, retiradas las pepitas.

Pongo a cocer, a fuego lento, en la olla, sin tapar. Remuevo de vez en cuando.
A los 15 min, apago el fuego, dejo templar y trituro con la batidora hasta lograr la textura que me gusta.
Relleno cuatro botes esterilizados en el lavaplatos, ayudándome de un embudo. Lleno hasta el máximo. Cierro los botes y dejo enfriar, dándoles la vuelta, para que se haga el vacío.
A la mañana siguiente tengo una estupenda mermelada de higos para desayunar.
También hay higos de botella, pero la piel es más dura y hay que esperar a que maduren más para hacer la mermelada.
El año que viene, a ver si me animo...
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