Domingo, 23 de noviembre de 2008
Ayamonte- Gibraleón- Sanlúcar de Barrameda- Jerez de la Frontera- El Puerto de Santa María

Anocheciendo llegamos a Ayamonte. Y mientras deshacíamos la maleta terminó de oscurecer.

ayamonte de noche

Ni cortos, ni perezosos, y dispuestos a aprovechar el resto de la tarde, salimos a dar un paseo. Y contemplamos la ciudad iluminada, orgullosa de su Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias.



En su interior se puede ver un precioso artesonado de madera, policromado. 

Y una bellísima imagen de la Virgen de las Angustias, realizada en el siglo XVI, y a la que los ayamontinos dedican este himmo:

                       Salve, Salve, Madre de las Angustias

                           Faro y consuelo del pecador

                      A tus plantas se postra Ayamonte

                        Implorando refugio y perdón.

                              Bendice a tu pueblo;

                               Bendice los mares

                            Consuela al que sufre

                                Madre del dolor.

                              Bendice Ayamonte

                             Que siempre te ama

                              e implora tu amor.



Bonitos edificios como éste, neogótico, actual sede de Unicaja.



Y hermosos patios inundados de vegetación.

           

Como el de La Casa Grande, actual Casa de Cultura.
Construida en 1660 por Manuel Rivero González, fué adquirida por el Ayuntamiento a finales del siglo XX, en estado de semi-abandono, y restaurada para estos fines.

Azulejería religiosa de vivos colores adornan sus calles.


           

                       Esto sólo se ve en Andalucía.

Y despues de pasear por el puerto, dormido a esas horas, llegamos al Baluarte de las Angustias, restos de las antiguas defensas de la ciudad, desde donde se controlaba la desembocadura del Guadiana y la vecina Portugal.



Con ansias de playa nos acercamos a Isla Canela, y atravesando un chiringuito llegamos hasta el mar, que la luna plateaba.

Vuelta al Parador, cama y a la mañana siguiente, desde la habitación, vimos Ayamonte de día, y enfrente Vila Real de Sao Antonio.

de día

A la que se llega atravesando el Puente Internacional.



En camino, de nuevo, hicimos una parada en Gibraleón, para recoger a Mati y a Navahita, los que van a ser, a partir de ahora, nuestros compañeros de viaje.

Habíamos decidido ir de un tirón hasta Sanlúcar de Barrameda, en donde quedamos para comer con mi prima Lurron, y Julo, su marido.

           

Aparcamos cerca de la Plaza de la Paz, en donde está enclavada Nuestra Señora de la O, con una curiosa fachada lateral, de estilo gótico- mudejar.

Y buscando la Plaza del Cabildo, bajamos por la cuesta de Belén y divisamos la Casa- Barco de Sanlúcar, reclamando su derecho a no ser demolida por el Ayuntamiento.



Y las Covachas, lonja de estilo gótico, que construyó el II duque de Medina-Sidonia, a finales del siglo XV, rematada por una logia, ó porticada, decorada con sierpes, por lo que recibe también el nombre de Las Tiendas de las Sierpes.



De calles estrechas en blanco y albero.

           

Y plazuelas recoletas adornadas con fragantes naranjos, Sanlúcar es una ciudad vivaracha, llena de tradición e historia, que merece ser recorrida con más profundidad.



Lurron y Julo nos invitaron a comer en la clásica Casa Balbino, en donde dimos buena cuenta de unas impresionantes tortillitas de camarones, ricas acedías, sorprendentes ortiguillas y un calamar relleno muy bueno, acompañado de la manzanilla, con que podía ser si no...

Para el café nos sentamos en el patio del Palacio de Medina-Sidonia, un lugar muy agradable, lleno de encanto aristocrático. Y en el que como las cosas de palacio van despacio, tardarón casi una hora en servirnos.



Allí es donde la batería de mi cámara dijo adios... Y sólo respondió, durante unos segundos, para inmortalizar el momento en el que mi amiga Carmenor y yo nos tomamos un café, frente al Ayuntamiento de Jérez de la Frontera.



Despues de casi dos años de amistad a traves de la red, nos pudimos abrazar, mirar a los ojos y sonreir, esperanzadas, para que la foto de Jucha saliera...

También nos reimos, sorprendidas, cuando su marido, Juvaz, y Julo estrecharon sus manos y empezaron a recordar ¡¡¡los tiempos del colegio!!! Compañeros y amigos durante toda la EGB, vaya casualidad... Y es que el mundo es un pañuelo.

Trás un par de horas de charla ininterrumpida, que cortas se me hicieron, Carmenor y Juvaz se tuvieron que ir y Julo nos enseñó su Jérez natal.

Palacios, iglesias, calles llenas de encanto... tenemos que volver. Para verlo de día, tapear por sus bares, guiados por Julo, y volver a disfrutar de la compañía de Carmenor.

Ya en El Puerto de Santa María, mi prima y su marido nos agasajaron con una riquísima mariscada, de productos frescos del mercado y al fuego de su cocina. Langostinos, gambas, camarones y cañadías. Acompañada por unas ricas aceitunas, y un queso de cabra payoya, que juramos buscar en Villaluenga del Rosario.

Y mucha conversación, en su acogedora casa, acompañados de Marlo, su hija.

Mañana más.




Tags: Vericuetos, andalucía

Publicado por talipo @ 13:52  | Vericuetos
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Comentarios
Publicado por Carmen43
Lunes, 24 de noviembre de 2008 | 0:48
no fue corto polita ..fue cortisimo !! pero creo que volvereis pronto y nos apuntamos a esa ruta de tapeo que penso julo,la misma que yo habria recomendado ,menos mal que la camara se port? y nos dejo al menos un recuerdo de la tarde Sonrisa
Publicado por asunb
Martes, 25 de noviembre de 2008 | 16:13
RebotadoRebotado Que guapas estais las dos ........ y el reportaje tambien pero es que vosotras sois las mejores ...........Flash
Publicado por Invitado
Domingo, 02 de enero de 2011 | 20:22

En su página señalan el año de construcción de la Casa Grande de forma erronea.Su construcción fue en  el 1745 por D.Manuel Rivero González.

Saludos