Martes, 23 de diciembre de 2008


Estaba ya atardeciendo cuando vimos Arcos desde lejos. Este impresionante emplazamiento ha provocado que haya sido un lugar poblado desde épocas prehistóricas y que su patrimonio sea muy rico.

           

El campanario de Nuestra Señora de la Asunción se erige orgulloso, en el punto más alto de la ciudad.



Y los atardeceres, desde el Balcón de la Peña son impresionantes, si te atreves a acercarte a su barandilla sobre el Guadalete.

            

Su castillo, de aspecto tardogótico, está asentado sobre lo que fué un monumental alcazar musulman , del cual conserva, aún, una gran puerta de herradura y un lienzo de la murallla.

Otro monumento gótico, de excepcional factura, es la fachada lateral de Nuestra Señora de la Asunción.

           

Anocheciendo, Arcos va tomando un aspecto casi mágico.



Con bellos jardines, iluminados tenuemente.

           

Y fachadas de Iglesias, como la de San Pedro.

La mañana del Miércoles amaneció bajo una intensa niebla, que daba a Arcos un cariz fantasmal.

           

Paseamos bajo los arquillos, que dan nombre a la ciudad, bajando empinadas cuestas.


           

Y volviendo a subirlas... Empezaba la maratón de las pantorrillas.

Me chifla la azulejería andaluza, y no puedo resistirme a enseñaros este viejo cartel.



Y que me decís de ese patio, pequeño y recóndito, tan aseado, tan encalado...



Arcos de la Frontera nos abría la puerta de la ruta de los pueblos blancos... y hacia allí nos dirigimos.


Tags: Vericuetos, cádiz, andalucía

Publicado por talipo @ 0:41  | Vericuetos
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