Lunes, 26 de enero de 2009


Peñafiel posee, posiblemente, la fortaleza más peculiar de Castilla y León.

Reconstruida en 1456 por D. Pedro Téllez Girón, maestre de la Orden de Calatrava, la edificación actual se asienta sobre restos que nos llevan al 943, a multiples refriegas entre cristianos y musulmanes, disputas matrimoniales, y revueltas reales...




Desde el alto cerro en el que se encumbra, se vigila estrechamente el pueblo de Peñafiel. Y se observa, claramente, la planta del Convento de San Pablo, con su claustro adosado y su ciprés de rigor.




Por encima del patio de armas, el ayuntamiento ha encajonado una estructura de madera que da cobijo al Museo Provincial del Vino, sobre la que se puede pasear, y recrearse en el paisaje castellano.


           

Para poder asentarse en este cerro, el castillo de Peñafiel adquiere unas curiosas dimensiones. Mientras de largo alcanza más de 200 metros, su zona más ancha no sobrepasa los 35.




Desde arriba también vimos a mi caballero andante, que se incorporó, un poco más tarde, a la visita.




                               Sólo le falta la armadura...


La inmensa torre del Homenaje ocupa la parte central y se divide en tres plantas abovedadas.



En este patio se encuentran las bodegas, restos de las viviendas de la tropa, que han perdido su techumbre original y otras áreas de servicio.

Tanto subir y bajar pindias escaleras da un hambre espantosa y nos acercamos a comer lechazo con ensalada a El Corralillo, en la plaza del mismo nombre.



Muy rico, aunque para quemarlo tuvimos que darnos otro paseo, esta vez por la zona baja de Peñafiel.

Desde una estrecha calle desembocamos en el precioso abside mudejar de San Pablo, con su añadido plateresco, que conforma una curiosa mezcla.






Muy cercana a este precioso convento está la Plaza del Coso ó "El Corro de los Toros", una construcción de origen medieval, que se alza para celebrar los festejos taurinos, aunque en la actualidad acoge, también, La famosa Bajada del Angel y las fiestas de Nª Señora y San Roque

           


Los balcones que dan al recinto están cuidadosamente decorados en madera, con la guardamalleta.




Construcción de aire alpino, que también otorga singularidad a la Plaza.




Los estrechos accesos a algunas casas nos recuerdan su función original.


           

                       ¡¡¡Sálvese del toro quien pueda!!!






Estos balcones tienen además el Derecho de Vistas, ó la servidumbre de Balcón, pudiendose pagar por ellos un precio exhorbitado en días de festejos.


El resto del año la Plaza está vacía, sin vida. Y resulta extraño.



Solos, Pama, Jucha y yo nos paseamos por ella un buen rato, escuchando el silencio y contemplando, desde allí, el hermoso castillo que Sancho García reconquistó a Almanzor.





Tags: Vericuetos, peñafiel, valladolid, castilla y león

Publicado por talipo @ 17:55  | Vericuetos
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Comentarios
Publicado por tirolaipe
S?bado, 12 de diciembre de 2009 | 15:50
Es precioso. A ver cuando podemos visitarlo.
Publicado por talipo
Lunes, 14 de diciembre de 2009 | 17:32
[email protected] Tirolaipe. Pe?afiel bien merece una visita.

Besotes!!!