El sábado pasado, 24 de Enero de 2009, mi padre, Carco IV hubiera cumplido 71 años.

Cuando nació en Burgos, España estaba inmersa en una terrible guerra civil.
Sin embargo su infancia transcurrió tranquila y feliz, él siempre fué consciente de eso y se consideraba muy afortunado por ello.

El mayor de cuatro hermanos, era divertido, ocurrente y muy familiar.

Con amigos en todas partes, le gustaba entablar conversación con todo aquel que se le sentara a su lado.
Excelente escritor y de verso fácil, era capaz de llorar
a moco tendido con una ópera ó con una buena faena taurina.

Coleccionista nato, de monedas, mariposas, monedas, fósiles, monedas, cacharros de barro, monedas...
Nos implicaba a todos los de su alrededor en sus aficiones, ya que no le gustaba nada estar solo. En casa hemos
puesto palos a los tomates, hemos cazado mariposas, hemos entrado y salido de montones de iglesias románicas, hemos ido a miles de exposiciones caninas, hemos dado cientos de biberones a bigotudos
cachorretes de Deutsch Drahthaar, hemos hecho bricolaje...
Fumador empedernido y buen amigo del vino, disfrutaba comiendo como el que más, aunque se pasaba media vida a régimen..., y la otra media saltándoselo!!!
Siempre le gustó
zascandilear por la cocina, hacía conserva de bonito, mermelada de naranja amarga,
pesto y ultimamente le había dado por las paellas.

Mi padre
ocupaba un montón, y por eso, hoy, cuando hace siete años que se ha ido, le echo de menos, y cada vez más.
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