Lunes, 23 de febrero de 2009
Cuando vamos a Madrid nos quedamos a dormir en casa de Chuny, mi madre.
En realidad es también "mi casa", ya que es donde viví hasta que me casé..., y todos tendemos a seguir considerando como propia la casa donde nos criamos ¿no?

Me gusta pasear por la zona, que aunque tiene poco de barrio, al fin y al cabo lo es.

Producto de el primer ensanche de Madrid, el barrio de Salamanca debe su nombre al Marqués que fué su principal promotor, dueño de los terrenos en donde el urbanista Carlos María de Castro llevó a cabo su plan a partir de la segunda mitad del siglo XIX.

De manzanas cuadriculadas, con fachadas preciosistas y torreones culminando las esquinas de las calles de primer orden.





Hace dos findes estuvimos por allí.

El sábado por la mañana salimos a buscar algo para el segundo plato al mercado de La Paz. Hacía algún tiempo que no entraba y me sorprendió el cambio. Muchos puestos han optado por las delicatessen. Y los que no lo han hecho han reformado sus tiendas, dejándolas muy luxury.

Me fuí al pollero de toda la vida, y le compramos unos filetes de pechuga. Estaban ricos, marinados en limón, pimientón de La Vera, comino y aceitito rico de oliva. Pero lo que más gracia me hizo fué recordar el papel con el que envolvió los filetes.



¡¡¡Un clásico!!! Y su puesto sigue siendo igual, de azulejo blanco, de 20x20, muy repulido, con los pollos enteros colgando, de mayor a menor tamaño y las cajas de huevos ordenadísimas, pero igual...










Tags: Vericuetos, madrid

Publicado por talipo @ 20:40  | Vericuetos
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