Domingo, 08 de marzo de 2009
Ayer, sabado, partimos a media mañana hacia El Burgo de Osma. El cielo era azul, pronosticando un buen día para darse un paseo e ir de vericuetos.

Una vez en El Burgo tomamos la carretera que lleva hasta San Leonardo de Yague, pero nuestro destino nos hizo parar antes de medio camino.

Dejamos el coche a la entrada de Ucero, un pueblín pequeño.



No tanto, vaya. Pero tiene castillo...

Construido, se cree, por la Orden de los Templarios, en el siglo XII. Su primer señor fué D. Juan González de Ucero, que participó en la batalla de las Navas de Tolosa.



La ascensión es fácil, y las vistas desde allí merecen la pena.




El castillo, que llegó a tener hasta tres murallas defensivas, ha perdido gran parte de ellas. Pero conserva una de las torres laterales, que se asienta, firme, en la roca madre.


       

En su interior se conservan pasadizos que llegaron, en su día, hasta el río, y restos de un aljibe.

En el siglo XIV fué comprado por el Obispo de Osma y desde entonces ha pertenecido a la Iglesia Católica. Entre sus muros se han alojado altos prelados, atraidos por la pesca de truchas, y han cumplido condena, otros, en un momento en el que llegó a ser carcel clerical.

La Torre del Homenaje muestra una bonita ventana gemelada y decoradas gárgolas.

       

Una de ellas con la forma de un águila, que ya en esos tiempos debían anidar en los peñascos cercanos.




Desde allí arriba se abarca muy bien todo el pueblo de Ucero, y el río, del mismo nombre, que lo parte en dos.




Bajamos, campo a través, que a Jucha, a veces, le ataca un ramalazo aventurero...

Y desembocamos cerca del puente, bajo la atenta mirada de una rapaz.




Nada más cruzar nos envolvió el aroma a carne a la brasa y nos dejamos arrastrar, enajenados, hasta La Parrilla de San Bartolo, en donde comimos.


       


Para bajar la comida y calentar para el paseo subimos hasta la Iglesia de Ucero, en donde conocimos a Iván, que nos contó como se llamaban los perros que nos guiaron por el pueblo.





Ucero no es un pueblo bonito, conserva algunos rincones con encanto, alguna casa vieja, a punto de caer, y algunas restauradas, con mimo, al estilo tradicional.





Pero su entorno es maravilloso...

Ven Jucha, vamos a salir los dos en la foto...





Las cosas que me hace hacer esta mujer...-parece que masculla él.





Desde el aparcamiento de La Casa del Parque, en donde vamos a empezar la caminata, el castillo de Ucero se ve así de orgulloso...




Tags: Vericuetos, soria, castilla y león

Publicado por talipo @ 17:31  | Vericuetos
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