Desde hace algún tiempo ya, que veo las evoluciones de
hemc, me apetece aportar algo.
Soy un poco tímida para estas cosas, pero esta vez me he dicho:
¡¡¡Quinoa!!! Si la comemos en casa todas las semanas...
Y aunque siempre la uso en platos salados ayer decidí marcarme un postre, al que le tenía muchas ganas.

Y lo hago así:
Pongo
dos vasos de vino de leche de soja a calentar, con
la piel de medio limón y
una cucharada grande de fructosa.
Cuando está humeante añado
un vaso de vino de quinoa, bien lavada y escurrida.
Bajo la temperatura del fuego y remuevo, constantemente, durante los siguientes 15 minutos, con una cuchara de madera*.
A media cocción añado
media cucharadita de canela en polvo, sigo removiendo lentamente.
Apago el fuego y dejo templar, en los cuencos donde lo voy a servir.
Justo antes de tomarlo, remuevo, añado
un pelín más de leche de soja fría y espolvoreo con
una pizca de canela.
Umhhhh!!!!
Fresquita parece, casi, un arroz con leche, pero con un punto crujiente que le da peculiaridad...
Con esta receta participo en el hemc dedicado a la quinoa del mes de marzo. Gracias por la idea, me parece genial.
* Imagino que en la TMX lo pones y te olvidas, pero, por una vez, decidí hacerlo a mano, y es una gozada sentir como va esponjándose la leche, adquiriendo densidad.
Tags: Cacerolas, cereales, postres, método montignac