Hace una semana publicaba una crónica en la que recordaba las cazuelitas en las que mi madre nos preparaba la crema de espinacas.

Pues rebuscando en el armario de su cocina, en el que hay verdaderas
joyas, en cuanto a artilugios se refiere, las encontré. Junto a estos chulísimos potecillos para hacer huevos pasados por agua. Estos últimos son de la marca Pirex, creo que se merecen una reedición.
Y son parte de mi niñez.
Mamá, no los tires nunca.
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