Corriendo, bajo la lluvia, llegamos a Óvalo, en donde Rogar y Osno habían reservado para comer. Osno nos contó que es uno de sus restaurantes favoritos de Teruel, donde degustar comida tradicional de la zona. Y eso es lo que hicimos.
Empezamos con unos entrantes, para compartir:

Migas con uvas, con el pan muy desmigado, muy suaves...

Unas Sopas de ajo, que el lluvioso día pedía a gritos.

Y un Risotto con setas, buenísimo.
Entre los segundos Rogar y Jucha se decidieron, satisfactoriamente, por las Judías pintas.

Maco pidió un Mitad y mitad, compuesto por carrilleras y rabo de toro, que a juicio de Pipo, fué lo más rico de toda la comida...

Pipo tomó Ternasco, cordero joven, plato muy típico de Teruel. Estaba jugosísimo.

Osno y yo nos decantamos por los Secretos con queso de cabra y orejones. Cosa más rica!!!

Acompañamos con el vino de la casa, un vino de la zona, recio y apropiado.
En los postres:

Orejones en almibar. Umhhhhhh!!!

Flan de huevo caserito.

Mi Pannacota con chocolate Valhorant. Muy suave.

Y una Tartaleta de chocolate con helado.
Las niñas tomaron Macarrones al gusto y helados, de postre y los bebés sus papillas, eficientemente calentadas por la camarera.
Aguas, cervezas y cafés.
Óvalo es un lugar muy adecuado para ir con niños...¡¡¡Llevábamos cuatro enan@s!!!
Se trata de un restaurante de ambiente familiar en donde, además, se come muy bien.
Salimos a algo más de 25 € por persona, sin contar los menús infantiles.
Está en el Paseo del Óvalo, 2, en Teruel. Y su tfno. es el 978 61 82 35
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