Michel Montignac, el famoso dietista, recomienda el consumo, una vez a la semana, de morcilla. Morcilla de sangre y cebolla, sin arroz. Por su alto contenido en hierro.
En casa nos encantan con las legumbres, pero, a veces, la preferimos en platos más ligeros, como éste.
Corto una cebolla en juliana gruesa y la pongo a rehogar en una sartén grande, con un par de cucharadas de aceite de oliva.
Cuando está transparente le añado medio repollo rizado, cortado, también en juliana gruesa. Bajo el fuego y dejo que se vaya pochando todo junto, tapado.
A los siete minutos pruebo el repollo y compruebo que está ya hecho, pero aún crujiente. Entonces añado un par de morcillas de sangre y cebolla pequeñas, ó una grande. Peladas y cortadas en trocitos. Remuevo para que se vayan desmenuzando. Añado una pizca de comino.
Dejo tres minutos más. Pruebo y pongo sal, si es necesario. Este tipo de morcilla es muy sabrosa, y, a veces, no necesita más sazón.
Acompañado por una ensalada de tomate es una comida más que perfecta.
Como sabes que le tengo devoción a tito Monty,y soy chica bien aplicada,tomo nota de los ingredientes,que esto cae mañana.
Qué pinta tan estupenda mi niña!!!!!
Un besote,Nuria_38