jueves, 30 de abril de 2009
Aquí va la segunda entrega: 

  

Hay que decirle al carnicero que haga el cabrito trocitos, como de bocado.



 Pela algunos ajos y los trocea grandes.



Llena el fondo de una sartén con aceite de oliva de forma muyyy generosa y cuando humea añade el cabrito, al que ha salado previamente,  y el ajo.



Cuando está dorado lo retira del fuego.



Y entre todos nos lo comemos, mejor con las manos, que sabe más rico.

La carnecita más cercana al hueso es un manjar...

Os habréis fijado en que no doy cantidades ni tiempos. En la cocina tradicional se cocina así, guiándose por el olor, por las texturas, por la experiencia...

Esta receta la aprendió Bean de la Dioni, ella lo hacía con sartén sobre trípode y fuego, en el hogar.








Tags: Cacerolas, carnes, método montignac

Publicado por talipo @ 1:11  | Cacerolas
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Comentarios
Publicado por Invitado
jueves, 30 de abril de 2009 | 8:23
Todavía estoy "desengrasando" del fin de semana. Y mañana vuelta a empezar. Pero qué rico es comer...
Publicado por talipo
jueves, 30 de abril de 2009 | 14:49
Pero que bien comimos...
Publicado por asunb
jueves, 30 de abril de 2009 | 21:07
RebotadoRebotadoRebotado acabo de cenar pero me comería una sartén entera !!!!!!!! que rico Guiño
Pasad un feliz puente.........

Besos
Publicado por Adormidera
domingo, 03 de mayo de 2009 | 8:59
No lo probé, aquí sirven así el cabrito y el conejo, y la gente se chupa los dedos (literal).
La pinta es bárbara, pero yo no lo saco del contexto de ese fin de semana encantador. ¡Menudos anfitriones! La casa caliente y la cena en la mesa llega al alma.
Publicado por talipo
domingo, 03 de mayo de 2009 | 21:35
Adormidera, la primera vez que probé el cabrito fué en La Palma y desde entonces soy fan.

Asun, la receta es bien fácil, pruébala...

besotes de polita!!!