Ahora abre las puertas de mi armario. Y no las vuelve a cerrar, por supuesto.
Llego al dormitorio y me las encuentro de par en par, y me pego cada susto...
-Pero hermana...
¿Qué?- me contestó ella la segunda vez que di el respingo.
- Y ahora, ¿por qué le ha dado por abrir el armario?
- Maja*, de alguna manera tengo que avisarte de que estoy aquí. Y como no me dejas encender la luz...
- Pues no se lo va a creer, pero soy muy maniatica con eso, no me gusta nada ver las puertas de los armarios abiertas- le dije.
- Ya. Por eso lo hago...
* Lo de maja es muy de Valladolid. Ya tengo otra pista sobre ella. Bueno ya tengo dos: Una, es monja. Dos es de Valladolid... Creo que estoy casi igual que al principio...