Hace un par de meses, en medio de la cancha de basket que flanquea mi casa, salió un socavón.
Redondo, casi perfecto, pensé que sería una antigua alcantarilla que se había hundido.
Se avisó al Ayuntamiento y éste puso unas vallas amarillas, rodeándolo, en un par de días. A la semana mandó un equipo de operarios para arreglarlo. Super-eficientes.
El caso es que hace dos semanas el socavón volvió a aparecer...
Antes de ayer, mientrás tendía la ropa note a mi sor.
Hola- le dije- ¿cómo va la cosa?
¿Qué cosa?- me pregunto, con un tono algo mosqueado.
-Me refiero a la vida, en general...
Ahhh!- respondió- Va bien... ¿Qué es eso, que tienes ahí plantado?
Es incienso, bueno le llaman así, ya que huele muy parecido, - le contesté-en realidad es Plectranthus madagascariensis.
- La tienes muy frondosa, y sí que es verdad, huele a iglesia...
Como la note más relajada, hablando de algo que le gusta, ataqué:
- ¿Por qué se ha enfadado antes, hermana?
- No, por nada... Bueno... No consigo terminar...
- Si me lo cuenta, quizás pueda ayudarla...
Imposible- saltó- sólo lo puedo hacer yo, sin ayuda.
En ese momento me giré hacia el ventanal de la galería de la cocina, para tender unos calcetines, y vi el socavón...
¡¡¡Hermana!!!- le grité- No tendrá algo que ver con ese boquete...
...
-¿¿¿¿Hermana???
Ya me lo ha vuelto a hacer..., se ha ido sin contestarme. Y lo peor, me ha dejado con una terrible sospecha. Pues como para explicárselo a uno del Ayuntamiento...