Mi amiga Uri apareció el viernes pasado con unas morcillas de puerros* de regalo.
Es un producto genuinamente vasco y ella lo compra en una carnicería de Bilbao, donde lo hace, de siempre, su ama.
Me dijo que las hiciera al horno, y es así de sencillo:
Precaliento al horno a 200 ºC.
Corto la morcilla de puerros en trozos de dos dedos de grosor, coloco en la rustidera con la carne hacia arriba.
Apago el horno y meto la rustidera durante cinco minutos.
Saco y doy la vuelta a los pedazos de morcilla y dejo cinco minutos más.
Gratino a Tª máxima, durante un par de minutos, en la parte alta del horno.
Las hemos tomado acompañadas de un pisto hecho en la TMX. Muy fácil.
Son muy suaves y sabrosas a la vez. Nos han encantado.
Gracias Uri!!!
* Las morcillas de puerros no llevan arroz ni ninguna otra clase de cereal, por lo tanto son aptas para el Método Montignac.
Contrariamente a lo que se piensa la morcilla de sangre es altamente nutritiva y aporta pocas grasas saturadas.