Martes, 14 de julio de 2009
Cuando Jucha y yo planeamos viajes largos preferimos hacer alguna parada técnica, y así conocer y disfrutar de algún lugar más.



El finde pasado, camino a Málaga, decidimos dormir en Córdoba. Conocimos la ciudad hace años, pero yo tenía una cuenta pendiente con Medina Azahara.




Lo que tiene llegar a Córdoba a partir de las ocho de la noche es que el interior de la Mezquita lo tienes que escrutar, y no contemplar.



Pero no hay problema, Córdoba es una preciosa ciudad que ofrece, a sus visitantes, muchas más opciones...



La vista desde el Puente Romano es imponente, como el propio puente.



Y la Puerta que le acompaña.



El paseo durante el atardecer cordobés te ofrece bonitos contraluces.



Las múltiples puertas de la Mezquita se iluminan hasta dorarse.



Y las callejas, como la de de las Flores, quedan así de bonitas con la luz de las farolas.

Tomarse un té, en un sitio de inspiración marroquí, hace que las raices de la ciudad califal te lleguen más adentro.



O unos dulces...



Ya de vuelta al Parador, en donde pasamos la noche, nos paseamos por sus bonitos jardines, que dominan la ciudad.



Viendo las primeras palmeras que desembarcaron en la Península Ibérica.



En nuestro cuarto, un azulejo de la Virgen de Guía, muy apropiado para unos viajeros como nosotros...









Tags: Vericuetos, córboba, andalucía

Publicado por talipo @ 12:55  | Vericuetos
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