Ya no me importa que me abra las puertas del armario de mi cuarto, pero que le de meneos al ficus benjamina..., me pone de una mala leche. Al pobre se le están cayendo las hojas de tanto vaivén, y se está quedando muy despeluchado. Y ella va y me dice que es que no puede controlar el hábito...
Es más, esta mañana, en el transcurso de la conversación, me ha confesado que, aunque no es la causante del boquete de la pista de basket, tiene algo que ver en el asunto.
-Pero hermana, sí me dijo que no...
Bueno...- contesto ella, con la boquita pequeña- yo no he sido pero..., ha sido por mi culpa.
-Entonces...¿Quién ha sido?
La hermana Locuras*, que siempre fué muy curiosa- respondió.
Expliquesé-le dije mientras me mordía la lengua para no confesar que yo también me muero de curiosidad- ¿Quien es la Hermana Locuras?
- Pues mi compañera de celda.
¿Y en donde está?-pregunté.
- Anda por aquí...
¡¡¡No me j....!!!
*Locuras no es su verdadero nombre, es para preservar su intimidad...