Gloco ya ha cumplido su primer año y aún no habíamos plantado su arbol. ¡Qué desastre!
Fué complicado encontrar un Arbol del Amor, lo más pequeño posible, que midiera menos de dos metros.
Las encargadas de plantar el arbolillo han sido Miniwait y Lafofi, sus hermanas.
El tío Jucha les ha ayudado un poco.
El Cercis ya está en su agujero. Hace un año lo cavamos, metimos cuchu de la vaca y volvimos a cerrar. Es un abono estupendo, que ya no quemará sus jóvenes raices, y le dará fuerzas para crecer.
Miniwait añade tierra buena al agujero, mientrás Jucha se ocupa de enderezar el frágil, aún, tronco.
Y sigue rellenando...
Ahora le toca el turno a Lafofi.
Gloco supervisa de cerca la operación, y Miniwait riega el alcorque.
¡¡¡Es muy diver!!!
Hay que aplanar un poco más la tierra, para dejarlo perfecto.
Y echar algo más de agua.
Gloco junto a su Arbol del Amor. Y ¿por qué este arbol? Bueno, la niña nació el 14 de febrero, ¿no os parece qué es el adecuado?
Lafofi junto a su Nogal. Ya le hemos contado que es de crecimiento lento, pero que durará muuucho tiempo y, además, dará nueces.
Y Miniwait junto a su Mimosa. No le puede ir mejor a mi osita de peluche.
Algún día, cuando sean mayores, les haré un precioso álbum de fotos.
Cada año pasado, junto a su arbol.
Se verán crecer al lado de un tronco cada vez más fuerte, más protector.
Aprenderan que a los árboles hay que amarlos, y mimarlos, ya que ellos nos cuidan a nosotros. Nos dan sus frutos, su sombra. Nos dan vida.
Me parece una idea estupenda lo de plantar un árbol por niño nacido, pero claro, para eso hay que tener una casa tan preciosa como la tuya. Muchos besos.