Me gusta, de mañana, ver como un rayo de sol entra por las rendijas de la ventana.
Me gusta, de mañana, desayunar sola, con la casa en silencio.
Remover despacio el té y esperar a que el olor de mi tostada inunde la cocina.
Me gusta, de mañana, regar los geranios rojos del balcón de la sala azul. El incienso del comedor. La albahaca de mi ventana. Mientras me deslizo, casi de puntillas, para evitar los crujidos de las viejas maderas del suelo.
Me gusta, de mañana, ir viendo aparecer los rostros abotargados por el sueño, pero sonrientes, de mis hermanos, de mis cuñadas, de mis sobrin@s..., de Jucha.
Me gusta charlar bajito con ell@s, hasta que todo el mundo ha terminado de levantarse. Es entonces cuando las voces empiezan a elevarse, hasta adquirir un tono normal. Es entonces cuando todos nos ponemos en marcha para disfrutar de un nuevo día.