Este finde largo del Pilar lo hemos pasado en Combarros.
Con Solmar, Cecar y sus niñas, Belcar y Marcar; también han venido Elsan y Ence, con Floce.
La terrible llegada de viernes, tras seis horas de viaje desde Madrid, con un atascazo de órdago, se les olvida a los que vienen de allí con el sueño reparador, sin ruidos, del pueblito maragato en el que estamos. Un buen desayuno y un paseo matinal hacen el resto.
Los robles del Couto acompañan los primeros pasos de nuestro camino.
A un lado se abren pequeñas dehesas, de prados, ya, amarillentos.
Por el norte de Combarros se han abierto varias pistas forestales que facilitan el paseo.
Es buen momento para ponernos al día. No nos vemos desde el verano y hay noticias nuevas...
También es un buen lugar para recoger material con el que adornar la casa de Otoño.
Elsan y los pequeños se lo están pasando genial llenando la bolsa naranja.