Mi?rcoles, 14 de octubre de 2009
El Domingo, a media mañana, salimos para Ponferrada, capital del Bierzo. Allí te desvías hacia el SO, dirección Ourense. En pocos kilómetros te plantas en uno de los parajes más sorprendentes de la Península Ibérica. Y mira que hay cosas ¿eh?



El pueblo de Las Médulas es chiquito y muy rústico. Aunque ser la puerta a la mina de oro romana más grande de la época le da un aire turístico que no le pega, sinceramente...




Decidimos hacer dos rutas, una antes de comer, al Lago Somido.



Nos cruzamos con una lugareña, con su cesta llena de castañas y su pañueluco negro en la cabeza. Ella sí que sabe...



A nuestra espalda dejamos las formaciones que dan nombre al lugar. Los pinachos de arcilla rojizas que el desmonte de la mina han sacado.



El lago esta provocado por la inundación de un trecho del canal de evacuación de tierras ya pasadas por el cedazo. En él se respira tranqulidad, sólo perturbada por las ranitas de San Antón que lo pueblan.



Hace muchísimo calor...



A la vuelta no podemos resistirnos y nos acercamos a una pequeña huerta llena de enormes calabazas.

Nos cuesta un montón encontrar un sitio donde comer, pero al final conseguimos, en el mismo pueblo, sentarnos en una agradable terraza y coger fuerzas para el paseo de por la tarde.



Esta vez entramos dentro de paraje de Las Médulas. Paseamos por la base de los enomes farallones.



Rodeados de milenarios castaños, que los romanos ya plantaron allí hace dos mil años.



Al abandonarse la mina en el siglo III d.C. la vegetación autóctona volvió a poblar la zona y el cultivo de castaños se hizo más fuerte.



Hay castaños gordos, gordísimos...



Esta vegetación, tan frondosa, rodea los restos terrenos y el colorido es sencillamente apoteósico.



En la gran cueva de La Encantada se observa perfectamente el sistema empleado por los romanos para la extracción del oro.



Se calcula que se llegaron a remover hasta 500 millones de metros cúbicos, para la formación de canales, taludes y depósitos, que retenían las aguas del deshielo y arrastraban, a la apertura de las compuertas, las tierras de aluvión que portaban las pepitas de oro. El sistema se denomina ruina montium.



Plinio el Viejo, que en su juventud fué administrador de las minas, habla de la extracción de 20.000 libras de oro al año. Multiplicado por 250 años de vigencia de la mina...



El mismo Plinio habla de 60.000 obreros. La dureza de la obra hidráulica y del proceso de separado del oro, posterior, convierte este lugar en un durísimo campo de trabajo.



Nada que ver con lo que puede ser un agradable paseo, en una cálida tarde de otoño, rodeada de amigos.







Tags: Vericuetos, las médulas, león, castilla y león

Publicado por talipo @ 16:07  | Vericuetos
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Libelulo
Jueves, 15 de octubre de 2009 | 12:50
???Muy guapo!!!