Martes, 27 de octubre de 2009
Nos alojamos en el Parador, y desde nuestra habitación se oyen, durante toda la noche, las olas, suavemente rompiendo contra las rocas.

Y por la mañana, desde la cama...



El amanecer. El primer día más tardío. Se nos han pegado las sábanas.



Pero el resto de la semana, desde las primeras luces.



Cada día distinto.



Cada día especial, incluso el jueves, que chispea levemente.



Contra la Punta de Bonanza.



O sólo junto al mar.



El cuarto se tiñe de amarillo anaranjado.



Y la fotografa se autorretrata.







Tags: Vericuetos, el hierro, islas canarias

Publicado por talipo @ 16:49  | Vericuetos
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Comentarios
Publicado por Solmar
Martes, 27 de octubre de 2009 | 17:56
Jo, Polita, qu? bonito...Avergonzado ?Pero ?a qu? hora os levantabais?!
Publicado por talipo
Martes, 27 de octubre de 2009 | 19:26
Hola solete!!! Pues sobre las ocho... No acost?bamos pronto ya que lleg?bamos muy cansados y nos despertaba tu tocayo!!!
Publicado por violemivi
Mi?rcoles, 28 de octubre de 2009 | 12:27
Precioso!!!!!Chica
Publicado por Marhya
Mi?rcoles, 28 de octubre de 2009 | 14:46
Madre m?a, Polita, qu? maravilla. Eso tiene que llenar de alegr?a el alma.
Besos.