Con todo planificado desde casa: Baños por la mañana, comida frugal, caminatas por la tarde y cenas fuertes. Hasta que llegas a un lugar y te fijas bien en como es.
Para empezar El Hierro es pequeño pero laborioso. No se llega a todas partes en linea recta, como era de esperar, pero tampoco tardas más de una hora en desplazate de una punta a otra.
Lo de bañarse por las mañanas es posible, claro. Pero si quieres que esos baños sean, además, soleados... Prepara la brújula y apunta.
Por las mañanas en el Norte de la isla, en el Charco Manso.
O en el Pozo de las Calcosas
Los lugareños, bien asesorados, han decidido crear sus propias piscinas naturales, alrededor de una costa abrupta y complicada.
También te puedes bañar al sur, como en la Cala de Tacorón.
¡¡¡Qué bonita, Adormidera!!!
Por la tarde, temprano, a la costa del NE aún llegan los rayos solares. En La Caleta hay varias piscinas de agua salada.
Pero Jucha prefiere el mar.
Más tarde tendrás que deplazarte a El Golfo, en el Este. Y esperar que la mar esté tranquila.
En la Bahía de la Hoya pequeñas gotas de agua rebotan contra el acantilado, parece la bruma que alcanza al mar...
La bajada, además, es puro vericueto.
Las olas rompen fuertes.
Y el Charco Azul ahora es blanco.
En Los Sargos nos ocurre lo mismo.
El Charco ha desaparecido.
La espuma se come la costa.
En La Maceta las olas rompen, incluso, dentro de la piscina.
Pero no es lo habitual... A la mañana siguiente salimos en todos los telediarios.
Que bonito y que reportajes tan preciosos que haces .....como disfrutas haciéndolo
Me ha encantado ver esta isla que no conozco bueno de estas ninguna a ver si algún día vamos y si no me conformo con tus excelentes reportajes.
Besos