Martes, 03 de noviembre de 2009
La Isla Pequeña está completamente surcada de caminos y senderos. El terreno abrupto y montañoso ha favorecido que los isleños, en aras de salir de sus pueblos, hayan trazado un buen galimatias sobre ella.

Sólo hay una norma para disfrutar de este laberinto precioso.



Cierra las cancelas despues de abrirlas.



Damos muchos paseos durante nuestra estancia.



Pegados al mar, continuando la carretera de Las Playas.



Ascendiendo hasta dejar el Parador chiquito.



Contemplando el mar y la exhuberante vegetación, a la que no estoy acostumbrada. El Hierro está poblado de endemismos que desconozco.



Me gustaría sentarme en esa butaca, con un buen libro de botánica y ponerles nombre a todas las plantas que me rodean.



La vuelta la hacemos por la playa.



Cogiendo piedras que, luego, colocamos por casa, y que nos recuerdan estos lugares.



Escuchando como se filtra el agua por los guijarros, cuando la ola se retira, produciendo un curioso ronroneo.



Comparando texturas.





Tags: Vericuetos, el hierro, islas canarias

Publicado por talipo @ 9:17  | Vericuetos
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Comentarios
Publicado por violemivi
Martes, 03 de noviembre de 2009 | 11:10
Preciosas fotos cielo y el sitio, maravilloso desde luego. Aunque lo ?nico que no me hace mucha gracia es las piedras de la playa aunque para la foto queden preciosas, para caminar y demas... no se... Prefiero las que tengo yo cerquita (jeje que mala)Chica
Publicado por talipo
Martes, 03 de noviembre de 2009 | 11:31
Y yo, viole, es que estamos muy mal acostumbradas... Como nuestra arena, para las playas, ninguna...Gui?o