Viernes, 06 de noviembre de 2009
De paisajes bruscos, con tremendos barrancos y cumbres siempre emboinadas por la niebla, en El Hierro son muy característicos los Roques.



Restos de los diversos movimentos geológicos, que han ido formando la isla, y que asoman, ahora, entre las aguas cercanas.

El Roque de Bonanza se levanta al Norte de las Playas, dando la bienvenida al visitante de estos lares. O mejor, despidiéndole, ya que se aprecia más a la vuelta.



Los Roques de Salmor, al NO, son el resultado de la abrasión marina en dos coladas volcánicas. Éstos se ven muy, muy chiquitos desde el Mirador de la Peña.



En este lugar, que domina El Golfo, desde el Norte, Cesar Manriqué proyectó un precioso mirador.

Un reto: Intenta encontrarlo desde abajo. Nosotros fuimos incapaces... Se mimetiza como un camaleón.



Al otro lado de la isla, desde el Mirador de Isora se ven Las Playas. Formando una suave y falsa continuidad entre ellas.



De madera de sabina, tersa y dorada es el Mirador de Tanajara. Más al interior.



Desde allí vemos la carretera que nos lleva a La Restinga, salpicada por viejos conos volcánicos que ahora portan nombres como Tembargena, La Lajura o La Montaña de los Muertos.



Miramos al Norte y nos encontramos los pinares que dan nombre a la zona.



Y hacia el Este el caserío de los pueblos que componen El Pinar.



En el centro de la Isla de El Hierro, desde el Mirador de Fileba contemplamos la Hoya del mismo nombre. Una caldera de explosión, un crater, vamos.



Con 400 metros de diámetro y 100 de profundidad... Y conquistada, ahora, por brezales.



Pero el Mirador que nos ha dado más juego ha sido el de Jinama.



Hasta tres veces hemos ido... Las dos primeras, en días radiantes. Y copado por la niebla...



Povocando estampas tenebrosas, como ésta.



Y el día que más nublado está, aparece, ante nuestros ojos, provocativamente despejado.



Tanto que iniciamos el descenso, entre las crestas, por el sendero que baja hasta El Golfo. Para recrearnos en las vistas.



Desde la carrera que une San Andrés con La Frontera, por el Sur, es obligatorio parar el coche y contemplar El Golfo, nuevamente.



No es de extrañar que desde aquí se lanzen parapentistas y deltistas. El placer más absoluto está asegurado.
















Tags: Vericuetos, el hierro, islas canarias

Publicado por talipo @ 15:55  | Vericuetos
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Comentarios
Publicado por Invitado
S?bado, 07 de noviembre de 2009 | 0:02
Preciosas fotos y comentarios, me engancha. Desde luego que ya habe?s andado, buena forma de conocer esa isla tan desconocida para [email protected]
Publicado por talipo
Lunes, 09 de noviembre de 2009 | 9:08
Gracias [email protected], y [email protected] a este blog. Hay que echar pi? a tierra para conocer bien El Hierro y eso es lo que nos propusimos. Pero nos quedaron muchas cosas...

Besotes!!!