Lo reconozco, Carlangas me tiene chocha perdía'...
Hace un par de viernes, según llegamos a Madrid, me subí a verle, sin deshacer ni la maleta. Es tan mono...
Sus padres y él están sometidos a la dura disciplina de la nazi, una nanny inglesa que ha escrito un libro con el que madres/padres e hijos duermen de un tirón ocho horas a partir del segundo mes. O eso creo...
Hasta entonces los horarios son férreos, pero hay que cumplirlos. Luego salen todos ganando: El niño que ha adoptado una rutina en la que se cría estupendamente, y las madres/los padres, que más descansad@s, puede dedicar más tiempo a disfrutar de su hijo, educarle convenientemente y regalarse algo de tiempo libre para ell@s mism@s.
Me encanta como Conar le arropa cuando lo lleva al cuco. Le hace un piquito con la manta de la que sólo asoma la cabeza de Carlangas.
Así, si se despierta, no se asusta con el movimiento de sus brazetes.
Ya se está cuajando...
Conar y Alco han recuperado la cuna en la que dormíamos los tres hermanos Coyll, de chiquitines. Me hace tanta ilusión verle ahí dentro, tapado con la mantita que le ha regalado LaUri.
Es clavadito a mi hermano Alco, pero en los pies y manos ha salido a mamá, con dedos largos y uña en el meñique del pié.
Hola Javier, qué bien verte por aquí!!! Sí que tiene cara de bruto es esa última foto, sí..
Besos!!!
Publicado por Conar y Alco
jueves, 19 de noviembre de 2009 | 14:55
Como siempre, es especial la manera de contar las cosas que tienes. Espero que disfrutes mucho de Carlangas y que, de vez en cuando, nos hagas un quite para poder salir de casa.
Besos babosos de tu sobrino y sus padres