Le ha costado al Otoño llegar, pero lo ha conseguido.
Y este fin de semana hemos disfrutado de él, plenamente. Con paseos por el campo, adentrándonos en El cañón del Colorado. Viendo setas y buitres, el suelo y el cielo.
Comiendo corderito asado, umhhh!!!, cocido madrileño... Guisos calientes que fortalecen cuerpo y espíritu.
Y dulces Delicias directamente traidas de Damasco. El hojaldre, la miel y los pistachos me saben a caida de la hoja.
A sombras alargadas.
A ocres, amarillos y verdes que palidecen.
Fieles a nuestra cita seudosemestral, nos plantamos en Ávila, en casa de Bean y El Pelirrojo.
Para vivir durante un par de días con el aire fresco del campo, con el olor a tierra mojada.
Para disparar la máquina e intentar recojer la maraña de colores que pintan Navalsauz.
Para que pequeños y mayores estemos en contacto directo con las rocas plagadas de musgo.
Con los caballos, que pastan libres por las dehesas.
Con los cielos plomizos de Castilla.
Para familear, que nos gusta tanto...
De allí nos hemos traido chapetas en las mejillas, los chambergos usados, por fín, acelgas de la huerta, miel y el último pimiento verde
Sí, online, se llama de vericuetos, cacerolas y chascarrillos...
Mucho besotes, asun!!!
Publicado por Invitado
viernes, 20 de noviembre de 2009 | 9:30
Preciosas tus fotos y comentarios.Eltuyo y el JM únicos, especiales, que forman y transmite sobre todo energia positiva, con educación,respeto y saber estar. Enhorabuena