
O en Villalcázar de Sirga, como prefiera el lector.
El Domingo por la mañana nos acercamos a comprar amarguillos a la confitería.
Dicen que son los mejores de Palencia.
Imponente es la decoración de su portada, ahora principal, tras el derrumbe de la de La Luz durante el terremoto de Lisboa. Con cinco arquivoltas cuajadas de figuras y un doble friso superior que me recuerda al de San Pedro de Moarves.
Y su interior es tan pulcro, tan sencillo.
Sólo destaca un retablo gótico- renacentista absolutamente colorido, tras la restauración.


Protegidos en la capilla de Santiago son de visión complicada y nos es imposible admirar el supuesto pimiento que Doña Leonor lleva en su mano. En realidad yo creo que es un corazón y no dicha verdura, que en esa época sería complicado conocer, ya que llegó un par de siglos despues, del continente americano...

Las columnas se elevan, altísimas, hacia pequeños capiteles de simple decoración vegetal.
Para terminar en los nuevos arcos apuntados.
Estamos ante un excelente ejemplo del primer gótico, de la nueva arquitectura promovida desde El Cister, en Francia.
Una arquitectura que busca rascar el cielo, dotar de luz a las iglesias, sin embellecimientos superfluos.

Una arquitectura que refleja las nuevas intenciones de la Iglesia de finales del siglo XII.
Sobriedad y espiritualidad.

Más que apropiada para Tierra de Campos ¿no?
Tags: Vericuetos, villasirga, palencia, castilla y león
Yo soy de Villasirga donde nací hace la friolera de 73 años. Allí me crié a la sombra de las piedras de su iglesia centenaria, allí respiré los aires de su clima cambiante y trabajé en sus campos. Por cosas de la vida emigré, como otros muchos paisanos, pero siempre que he vuelto me he sentido a gusto y feliz. Hoy, en la lejanía, cada vez que llegan a mi noticias de mi pueblo se me ensancha el corazón. Como con estas imágenes tan preciosas que acabo de ver. Muchas gracias al autor.