
Cuando era pequeña el viaje a Santander desde Noja implicaba atravesar, obligatoriamente, Solares. Mi padre, que era muy aficionado a versear, propio o ajeno, siempre canturreaba al pasar por allí:
"En Solares no te pares, cuatro huevos son dos pares."
Un día, armada de valor, le pregunté que significaba aquello. Y él me explico que Solares no tenía nada de especial, nada que le diferenciara del resto, que cuatro huevos eran dos pares cómo en cualquier otro sitio... Y añadió que, además, con los años estaba cada vez más feo, que habían construido edificios de grandes alturas, sin ton ni son, en medio de un vallezuco que había sido una monada.
Y si ahora pasas por allí esa puede ser la primera impresión. Si lo observas desde la autovía lo que ves son altos bloques de ladrillo caravista. Pero no hay que fiarse, ni de las primeras impresiones, ni de las visiones globales.
Yo tengo una teoría para estos lugares, la teoría del detalle.
Si miras a través de la mano, hecha un tubo, siempre podrás ver algo bonito.
Algo en lo que recrearte.
Si te concentras sólo en el detalle, y te abstraes de las malas influencias circundantes, podrás disfrutar de mucha belleza.
En casi cualquier lugar.
Incluso poniendo ambas manos en forma de marco, pulgar contra índice, encontrarás bellos rincones.
No sé cuando empecé a usar ese sistema en mis vericuetos. 
Pero el caso es que siempre se encuentra algo que merezca la pena verse.
Me gustaría poder aplicar la teoría del detalle a mi vida entera.
Poder centrarme sólo en lo bello, en lo agradable, en lo que me provoque placer.
Como esas tardes de hace mil años, tomando vino de calobro en el Abisinia, con la pandilla. Jóvenes, muy jóvenes. Sin preocupaciones, sin compromisos, sin obligaciones...
Nos queda pendiente un paseo por el barrio alto de Solares, seguro que allí también hay cosas bonitas.
De vuelta al coche pasamos por el Balneario, "Agua de Solares, sólo sabe a agua".
Esta puerta giratoria siempre le chifló a mi padre, la quería mangar para la portilla pequeña de la CV, nuestra casa de Noja.
También él le supo ver encanto a Solares, pese al verso...
Es importante darse el paseuco con las barriga llena:

Pastel de Langostinos y Puerros y Alubias Blancas con su acompañamiento, para mí.

Y Garbanzos Guisados y Zancarrón para Jucha.
Regados por un Marqués de Vitoria, reserva del 2004. ¡Ole!
Y Café con hielo, de postre...
En Casa Enrique, como no.
Tags: Chascarrillos, vericuetos, solares, cantabria
ya, ya, que éso está muy arriba, pero es una encuesta que tengo que hacer para decidir al personal que los canarios son muy festeros y 31 sin jolgorio no me lo perdonarían.