martes, 08 de diciembre de 2009



Cuando era pequeña el viaje a Santander desde Noja implicaba atravesar, obligatoriamente, Solares. Mi padre, que era muy aficionado a versear, propio o ajeno, siempre canturreaba al pasar por allí:

"En Solares no te pares, cuatro huevos son dos pares."

Un día, armada de valor, le pregunté que significaba aquello. Y él me explico que Solares no tenía nada de especial, nada que le diferenciara del resto, que cuatro huevos eran dos pares cómo en cualquier otro sitio... Y añadió que, además, con los años estaba cada vez más feo, que habían construido edificios de grandes alturas, sin ton ni son, en medio de un vallezuco que había sido una monada.

Y si ahora pasas por allí esa puede ser la primera impresión. Si lo observas desde la autovía lo que ves son altos bloques de ladrillo caravista. Pero no hay que fiarse, ni de las primeras impresiones, ni de las visiones globales.



Yo tengo una teoría para estos lugares, la teoría del detalle.



Si miras a través de la mano, hecha un tubo, siempre podrás ver algo bonito.



Algo en lo que recrearte.

Si te concentras sólo en el detalle, y te abstraes de las malas influencias circundantes, podrás disfrutar de mucha belleza.

En casi cualquier lugar.



Incluso poniendo ambas manos en forma de marco, pulgar contra índice, encontrarás bellos rincones.



No sé cuando empecé a usar ese sistema en mis vericuetos.



Pero el caso es que siempre se encuentra algo que merezca la pena verse.



Me gustaría poder aplicar la teoría del detalle a mi vida entera.



Poder centrarme sólo en lo bello, en lo agradable, en lo que me provoque placer.



Como esas tardes de hace mil años, tomando vino de calobro en el Abisinia, con la pandilla. Jóvenes, muy jóvenes. Sin preocupaciones, sin compromisos, sin obligaciones...

Nos queda pendiente un paseo por el barrio alto de Solares, seguro que allí también hay cosas bonitas.



De vuelta al coche pasamos por el Balneario, "Agua de Solares, sólo sabe a agua".

Esta puerta giratoria siempre le chifló a mi padre, la quería mangar para la portilla pequeña de la CV, nuestra casa de Noja.



También él le supo ver encanto a Solares, pese al verso...

Es importante darse el paseuco con las barriga llena:



Pastel de Langostinos y Puerros y Alubias Blancas con su acompañamiento, para mí.



Y Garbanzos Guisados y Zancarrón para Jucha.

Regados por un Marqués de Vitoria, reserva del 2004. ¡Ole!



Y Café con hielo, de postre...

En Casa Enrique, como no.






Tags: Chascarrillos, vericuetos, solares, cantabria

Publicado por talipo @ 11:10  | Chascarrillos
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Comentarios
Publicado por Carmen43
martes, 08 de diciembre de 2009 | 12:28
Lo que tu ojo no ve ,es que no existe.
Yo tambien quiero vivir bajo la teoria del detale Sonrisa
Publicado por asunb
martes, 08 de diciembre de 2009 | 19:20
Muchas risas Es que eres única tienes un hojo que paqué te cuento !!!!!!!!!!!!!!

Besos
Publicado por conxa60
martes, 08 de diciembre de 2009 | 21:33
La verdad es que bajo tu prisma todo es especial, muy especial...
Publicado por talipo
martes, 08 de diciembre de 2009 | 23:29
Haced la prueba, en serio. Id a un sitio que os parezca, de siempre, que no tiene ninguna gracia. E intentad mirar a través del objetivo de una cámara, buscando... Ya veréis cómo es efectivo...

Besotes a las tres, guapas!!!
Publicado por Invitado
miércoles, 09 de diciembre de 2009 | 20:29
Bonito y pragmático pareado el de su progenitor. Sin duda fino observador.

El detalle, si es grato, siempre cualifica. ¡Ahí está el detalle! mi cuate. Precísamente por este tipo de nimiedades es por lo que me gusta tanto Santoña. Es que está cargada de gratísimos detalles. Guiño

Zuhur.
Publicado por talipo
jueves, 10 de diciembre de 2009 | 10:43
Por supuesto, Zuhur, Santoña es la reina en este aspecto. Pero esa Plaza de san Antonio, Nuestra Señora de Puerto,el Pasaje, el Monte Buciero y Berria, y el caracter de sus gentes, alegres, vinacheras y fiesteras, hacen que nadie, creo yo, se plantee que pueda resultar fea, simple, sin gracejo...

Besotes!!!
Publicado por Adormidera
domingo, 13 de diciembre de 2009 | 10:12
Total y absolutamente de acuerdo con tu teoría.
Siendo una adolescente pueblerina, chovinista, nacionalista influenciable por líderes políticos... maleable y permeable al fin... entonces, decía, pensaba que nada era más hermoso que MI pueblo, MI isla, MIS islas.
La cosa es que siempre, estuviera donde estuviera, aun llevada por los motivos más duros, ahí me quería quedar.

Entonces me preguntaban mis amigos mayores, maduros y, ahora lo sé, aún más cerrados y cabezones que yo... como es que si eres cual amapola del monte, que tememos llevarte de paseo por la Gran Vía no te nos vayas a marchitar, encuentras belleza hasta en la M-30??
Pensando, pensando, y además de declararme sobreviviente por encima de todo, llegué a la conclusión de que, instintivamente, llevaba a rajatabla tu ley del detalle. Así era imposible no encontrar belleza en cualquier lugar, acomodarme y lamentar tener que regresar cada vez.

También lo lamento por ese menú, qué platazos y qué bien eliges!!!!
Publicado por Adormidera
domingo, 13 de diciembre de 2009 | 10:17
PDT: No te dije que me encanta la posibilidad de llenarte el blog de nuestras cositas, jajajaj, cuánto espacio hay ahora, yupiiiiiii.

PDT2: Acabo de ver el convenio de mi empresa, y dejan libre el 30 y el 31. Me planteo fin de año fuera de casa. Busco alternativas. En Santander, hay festejo callejero???? Helado ya, ya, que éso está muy arriba, pero es una encuesta que tengo que hacer para decidir al personal que los canarios son muy festeros y 31 sin jolgorio no me lo perdonarían.
Publicado por talipo
lunes, 14 de diciembre de 2009 | 17:21
Es genial tanto espacio, ¿verdad?

Te mando un mail con mis investigaciones sobre la fiesta en Santander.

Besos!!!