Viernes, 11 de diciembre de 2009
El pueblo de Curiel de Duero no está dentro del valle del Cuco, pero sí a su vera.



Y coronándolo..., el castillo de Doña Berenguela, o de Doña Violante, o de Doña Leonor...

El castillo más antiguo de Valladolid, sus primeras noticias son del siglo XI, siempre fué de propiedad real, y constituyó parte de la dote de todas estas Doñas y alguna más...



Tiramos de pantorrillas y subimos para verlo de cerca. En el ascenso observamos como Curiel se abraza al cerro, por un lado el barrio de la Iglesia de Santa María, con los restos del Palacio de los Zúñiga a su lado. Víctima de uno de los mayores expolios sufridos por un pueblo en tiempos bastante cercanos.

Ahora su patio central, porticado, decora el palacio de Pico en Torrelodones, en el Museo Arqueólogico se conservan parte de sus decoraciones. Y sus artesonados se pueden disfrutar en el Alcazar de Segovia y hasta en California... Y esto es lo más afortunado, ya que el personaje que compró la propiedad en 1919 consiguió 3.800 arrobas de leña de su maderamen.

En fín, una barbaridad más que sumar en la historia de nuestro patrimonio...



Hacia el Norte, el barrio que rodea a San Martín, la otra iglesia de Curiel, del siglo XII, y levantada de sus ruinas por un particular.

La fortaleza de Curiel también ha sufrido lo suyo. Abandonada durante siglos, apenas quedaban unos cientos de piedras amontonados sobre el roquedo, en 2002 sale a subasta pública y un bodeguero leridano, afincado en Valladolid, se hace con ella por 18.000 €.



Tres millones de euros despues, se erige, tal y como fué en la Edad Media. Imponente...

Ahora, entre sus muros, acoge un hotel y un restaurante, que habrá que ir a probar algún día.

Arriba corre el viento, que corta nuestras mejillas.



Ya abajo, las calles de Curiel son más acogedoras.




Las casas alternan la piedra con los entramados de madera y adobe, más típicos de la zona de Burgos, estamos casi en el borde provincial, eso sí, y para las tradiciones no hay fronteras.



En la plaza, la iglesia de Santa María se levanta potente. Nada que ver con la hormiguita que veíamos desde lo alto.



El clásico pilón le guarda las espaldas.



La curiosa portada, de arcos alternos, nos habla de un gótico de influencias mudéjares.



Y desde el arco que la acompaña volvemos a enfrentarnos con el omnipresente castillo de Curiel del Duero.



A la entrada del pueblo, la puerta de la Magdalena, como único vestigio de la muralla del XII que rodeó el cerro...




Con tanto trajín de piedras no me extraña, en absoluto, que una canción popular se llame así:

                                         Mudanzas del Curiel


Precioso pueblo, este de Curiel, un bello desconocido. Y eso que su fortaleza se vislumbra desde la de Peñafiel. La leyenda cuenta que un gigante puso un pie en una, y otro en la de otra ... y bebió del Duero.





Tags: Vericuetos, valladolid, castilla y león

Publicado por talipo @ 16:56  | Vericuetos
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