Lunes, 28 de diciembre de 2009
Despues del tradicional aperitivo con Pama, este año en 5 Jotas, por problemas de tiempo, a casa, a cambiarse y ponerse guapo para pasar la Nochebuena en casa de Jotados, mi cuñado y pater familiae de los Chahui.

Allí solemos tomar el aperi todos los Chahui, sin embargo este año faltan Belgon y Lolmo, mis cuñadas. Una operación de juanete y unos padres muy mayorcitos son las causas. Os echamos de menos.



En torno a esa mesa Belcha y Ancha compitieron, a ver quien comía más langostinos.... A Belcha se le subió el acido úrico y estuvo cogorza el resto de la noche. Con sólo nueve años, qué lástima... Cómo para llamar a los de Asuntos Sociales.

A la cena nos quedamos Merry y Pecha, los de la casa y servidores. ¿Sólo? once...



Jotados borda el corderito y la cena está muy rica, como corresponde a estas fechas.

Turrones, cava y zumo de naranja fresquito para terminar. ¡¡¡Qué buena idea, Sancha!!!

Cuando Pecha terminó de apagar la vela, el chiste de todos lo años... nos fuimos yendo para casa.

El día de Navidad es una maraton para Jucha y para mí.

Empezamos en casa de Anmar y Luvi. Anmar es prima de Jucha y ha tomado el relevo de su madre en esta comida. Navidad tras Navidad consigue que la mayoría de sus primos se vean en esta fecha tan especial. Nosotros vamos año sí, año no.



Las nuevas generaciones hacen las delicias de los que estamos allí.



Una familia joven, a la que la falta de los mayores, no impide seguir celebrando el día de Navidad juntos. Me gusta.

Y despues de tomar una copita de champagne en casa de Beher, la madrina de Jucha, aterrizamos en casa de mi tía Chitco.



Las cuñadas, muy entonadas, viendo un viejo albúm de fotos.



-¿Te gustan las empiñonadas, Gloco?



-Pues prefiero el turrón de frutas, y a dos manos, tío Jucha...



                         ¡¡¡Qué bonita estampa!!!

Al día siguiente nos llaman pronto por la mañana. Mi tía Maribola, la hermana mayor de mi madre se ha caido. Está ingresada. No saben si tiene la cadera rota.

Jucha se sube a la sierra con sus hermanos, para dar un paseo, pero yo me quedo en Madrid, por si acaso...

Aprovecho para quedarme con Carlangas, mientras sus padres se van a tomar el aperitivo de Navidad con la pandilla de Noja. Carlangas duerme durante una hora seguida, genial. De vez en cuando entro a echar un vistazo, tanta placidez me produce muchísima ternura.

Pero de repente se despierta llorando, no hay manera de que vuelva a coger el sueño ni con San Chupete ni sin él. Le cojo en brazos e intento calmarle. Llora con unas ganas.... Me lo coloco en el hombro, le doy unas palmadas en el trasero y suelta tremendo eructo, digno de un señor. Ya podía llorar el pobre, tan desconsolado... Lo vuelvo a dejar en su cuna y sigue berreando. Le levanto un poquito las piernas y le doblo sobre si mismo...El gas, entonces, sale por el conducto inferior. ¡¡¡Qué barbaridad!!! Vaya peste... Se queda dormido de inmediato, yo creo que el aroma despedido tiene mucho que ver... No sé si se habrá desmayado...¿eso es posible?

Los padres del lechón, como le llama mi madre, llegan y le despiertan, es su hora de comer...

Al día siguiente relevo a Titi en el hospital, tiene cara de cansada, tía Maribola  ha pasado la noche muy inquieta, destapándose, tirando de la sonda, de la vía... Padece alzheimer y eso complica mucho la situación.

Paso una mañana tranquila, la Misa de la Familia de la Plaza de Lima retumba fuera, no me parece bien que tan cerca de un hospital hayan colocado unos altavoces... Sin embargo, cuando suenan los villancicos, tía Maribola sonrie y acompaña con la mano derecha la melodía.

En otros momentos se queda traspuesta y hace pucheros, dormida, como un bebé...

Come bien el puré y un yogurt. Con el pescado hace bola.

Qué dura esta enfermedad. Pienso en el rato que pasé con Carlangas y en estas horas con mi tía. La única diferencia es la edad de cada uno. Pero a ambos tienes que darles todo el tiempo, estar pendientes en cada momento. Controlar sus comidas, su temperatura, sus dolores. Y mientras a Carlangas le miro con esperanza, con una sonrisa de futuro, a tía Maribola la observo con tristeza, sin reconocer a la persona que fué... Con una profunda nostalgia.












Tags: Chascarrillos, parentelas, madrid

Publicado por talipo @ 16:00  | Chascarrillos
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Comentarios
Publicado por Carmen43
Martes, 29 de diciembre de 2009 | 0:00
Verdaderos contrastes, es la vida misma.
Publicado por talipo
Martes, 29 de diciembre de 2009 | 7:30
As? es Carmelilla, que sea Navidad no asegura que todo sea de color de rosa.

Besotes!!!
Publicado por asunb
Martes, 29 de diciembre de 2009 | 8:04
Gui?oQue bonita estampa familiar y que cierto es que nacemos y morimos igual de solos y desamparados........el peque aun no sabe lo que le espera y si lo cuidar?n y los mayores ya casi lo han olvidado....y aunque est?n acompa?ados se van "solos".

Besos
Publicado por talipo
Martes, 29 de diciembre de 2009 | 21:16
Besos, asun.