No hice propósitos de enmienda para este año nuevo ni lista de futuribles. Sólo he pensado: "virgencita, que me quede como estoy".
Sin embargo viendo tu crónica sobre el camino de los Reyes Magos que salen de Valladolid, me ha entrado una envidia...
Me has traído recuerdos gratos de la infancia, cuando mi madre nos tenía que cerrar las puertas a cal y canto para que no saliéramos corriendo, aun de madrugada, a tocar en las casas de todos los tíos vecinos. Y más tarde, tan sólo unos poquitos años atrás, que he sido yo la que, como paje de Baltazar, iba repartiendo antes de salir el sol, colándome en algunos casos por balcones, los regalos de la gente a la que quiero.
Hace 3 ó 4 me convertí en la tía que acoge y alimenta, con lo que esas horas mágicas me ha tocado madrugar, sí, pero para meterme en la cocina.
Para el próximo año quiero volver a hacer las rutas por las casas, abrir paquetes con los niños en pijama y desayunar un montón de veces antes de comer.

¡ea