Viernes, 12 de febrero de 2010


Por el oeste del Embalse de Aguilar, una estrecha carretera atraviesa pueblos como Barrio de Santa María. De parroquía ecléctica y buenas casonas blasonadas.



A las afueras, sobre un cerrillo, está la Ermita de Santa Eulalia. Una sola nave, con sencilla portada de capiteles vegetales y animalísticos, muy esquemáticos.



Y bellísimo ábside.



Eva y Adán acaban de comerse la manzana prohibida. ¿Véis cómo tapan sus partes pudendas, avergonzados?

El Románico es el arte que mejor trasmite las enseñanzas de los Evangelios, a mi humilde parecer. En una época en la que las gentes apenas sabían leer, los escultores y pintores medievales, son capaces de hacer llegar las Sagradas Escrituras a todos los rincones de la Cristiandad.

Cada capitel, cada canecillo, cada friso, tiene su función educadora. Y está claro que funciona...



Seguimos bordeando el Pantano de Aguilar y llegamos al Barrio de San Pedro.



Allí, la Iglesia está bajo la advocación de San Andrés.  Cerrada.



Conserva un curioso atrio en su exterior, que me recuerda, levemente, al claustro de Silos... Salvando las diferencias.

El Barrio de San Pedro se protege de los vientos del Norte con el monte La Ruya.



Seguimos camino y nos encontramos con Foldada, en este pueblo de curioso nombre medieval, se levanta la Ermita de El Salvador.



Diferentes intervenciones, a lo largo del tiempo, dan cómo resultado una planta complicada, con dos campanarios.



Desde el principal podemos observar las cumbres blancas de la Montaña palentina, muy blancas.



Una coqueta reja, muy repintada, cierra el cementerio.



En Vallespinoso de Aguilar no nos atrae la Iglesia parroquial, si no la Ermita de Santa Cecilia.



Asentada sobre un cerro, que finiquita al pueblo, aprovecha su piedra para cimentarse.

Es muy llamativa la torre cilíndrica que la jalona. De estructura cerrada da acceso a la espadaña, pero su puerta, por el interior y en altura, sugiere, también, un caracter defensivo.



La portada es todo un catalógo de escenas evangélicas, que se alarga hacia las muros del templo por medio de frisos, bellamente decorados.



Entre sus caneciilos nos gusta, especialmente, este músico, que rasga una viola con su arco.

Antes de salir a la carretera que une Cervera de Pisuerga con Alar del Rey, nos detenemos en Cozuelos de Ojeda.



Contrasta su iglesia con todas la anteriores. De fábrica única, este templo consigue levantarse, íntegro, entre los años 1596 y 1630. Sin embargo, aunque la piedra de la cercana cantera de Villaescusa es de buena calidad, los cimientos se han realizado sobre toba, que resulta porosa y hace peligrar la estructura.



Muy sobría, la única decoración exterior es la esta ventana. Tres caritas y una calavera la guardan.



Hacia el arroyo, se levanta un mirador con cuatros pilares. Dotado con un banco perimetral nos habla de conversaciones, quizás, en las que el Maestro Cantero Carandel le mostraba su preocupación al parroco de turno, ante el inminente hudimiento de la portada...









Tags: Vericuetos, palencia, castilla y león

Publicado por talipo @ 7:49  | Vericuetos
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Comentarios
Publicado por Marhya
Viernes, 12 de febrero de 2010 | 11:04
Preciosas fotograf?as para lugares con mucho encanto.
Besos.
Publicado por talipo
Viernes, 12 de febrero de 2010 | 11:59
Gracias Marhya, soy una enamorada del rom?nico y en esta zona de Palencia es tan peculiar... Se notar? esa admiraci?n es mis im?genes, digo yo...

Besotes!!!