viernes, 12 de febrero de 2010


Nuestra siguiente parada es en la romana Pisoraca, hay linguistas que afirman que de este nombre viene Pisuerga. Pero otra teoría dice que procede de bis-ur-aga (dos cienagas).

Discusiones etimológicas aparte, Herrera conserva algunos restos de un campamento romano, en la Plaza Mayor: Un tramo de la muralla que protegía a la Legio IV Macedonica.

Pero es más visible su Puerta del Homenaje, que vemos desde la Nacional, del siglo XVI. Allí arriba.



Su Plaza Mayor es porticada, como casi todas las castellanas. Y el domingo, al mediodía, aparece vacía, inhospita, como casi todas las castellanas...



Sólo la alegran los chorrillos de la fuente. ¿Son pequeños bomberos?



Y los coquetos visillos rizados de esta graciosa galería.

Cómo Octavio Augusto también pasamos por Sasamón, la antigua Segisama.



Fortificada durante el XV, su importancia viene de siglos anteriores, cuando los romanos la convierten en cruce de caminos, crisol de razas Guiño...

Cuando Sancho II la nombra sede episcopal en el siglo XI.

Cuando maestros cómo Felipe de Vigarny, Diego de Siloé, Simón Berrieza, Miguel de Quevedo, Domingo de Amberes y el mismísimo Juan de Colonia trabajan en el levantamiento y decoración de la imponente Santa María la Real.



Saqueada durante la Guerra de la Independencia, los habitantes de Sasamón, sin embargo, han sabido rehabilitar esta joya gótica y darla a conocer.

Creo que es de las pocas iglesias de Castilla y León que permanece abierta un domingo por la tarde, fuera del horario de misas. ¡¡¡Bien por ellos!!!



Sasamón conserva, también, hermosas y sobrias casas de piedra, muchas de ellas con el escudo episcopal sobre sus puertas.



Y otros detalles, de los que a mi me gustan...

A veces, me llaman la atención pequeñas minucias, en las que me recreo.



O diminutas puertas de bodegas...

Ya de vuelta a casa, cruzamos el puente de Torquemada, cómo los franceses, cómo Juana de Castilla en su peregrinación, velando al cuerpo de su marido El Hermoso, o cómo su hijo Carlos en su último viaje a Yuste.



Con 25 ojos, y de planta zigzagueante, es una magnífica obra, de finales del siglo XVI, con reformas importantes del XVII y el XVIII. Aunque está testimoniado un puente anterior.

Cuanta historia sobre sus piedras...



Y entramos en la comarca del Cerrato. Mucho aire, buenos vinos..., y mejores quesos.



                        San Millán, siglo XVI (Baltanás, Palencia)


Y de aquí a nuestra Pucela, nombre que proviene de la instalación durante el siglo XIX de fábricas de cemento puzolánico, que cobraron gran importancia a nivel nacional. Por ello se empezó a llamar puzolano, o pucelano, a todo aquello que viniera de Valladolid, incluidos sus habitantes.
Es un ejemplo de un adjetivo anterior a un nombre. (Joaquín Díaz, "El Norte de Castilla", a 18 de diciembre de 2001)

Existe otra teoría, pero te la cuento otro día...










Tags: Vericuetos, palencia, burgos, castilla y león

Publicado por talipo @ 16:41  | Vericuetos
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Comentarios
Publicado por Invitado
sábado, 13 de febrero de 2010 | 11:47
Con la llegada a Pucela da término a ese precioso "rally-escapada" impulsado por la "polaridad" de Noja. Sonrisa Gigante

Tiempo muy bien aprovechado, eso si, en lo que ha sido una de las posibles síntesis de mis comarcas favoritas. Lástima de no haber pasado por San Andrés de Arroyo, aunque solo sea por haberse provisto de unas de las mejores pastas de té que jamás haya catado este humilde comentarista.

Pero en una de sus paradas ha tocado un profundo amor de mi juventud que con los años yo pensaba superado: la ciudad de Herrera de Pisuerga. Fueron 20 excelsos veranos que terminaron como suelen terminar muchos amores, incomprensiones entre siempre respetabilísimos posicionamientos humanos.

Mi despedida, al lado de la plaza de toros (antiguo castillo), mirando hacia la vega, es decir a las espaldas de su posición cuando tomaba la fotografía de la Puerta del Homenaje/Nueva creo que más o menos sería:

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Zuhur.
Publicado por Invitado
sábado, 13 de febrero de 2010 | 12:06
>>> Continuación

Senhora, partem tão tristes
meus olhos por vós, meu bem,
que nunca tão tristes vistes
outros nenhuns por ninguém.


Tão tristes, tão saudosos,
tão doentes da partida,
tão cansados, tão chorosos,
da morte mais desejosos
cem mil vezes que da vida.
Partem tão tristes, os tristes,
tão fora de esperar bem
que nunca tão tristes vistes
outros nenhuns por ninguém.


João Roiz de Castelo-Branco

No podía despedirme con más reverencia y profunda tristeza de mi inolvidable Señora: Herrera de Pisuerga.

En cuanto a la etimología de la antigua Pisoraca "Bis.uri.aga", le diría que cerca donde yo moro hay un paraje similar, en cuanto a lo que podría ser una población entre dos ríos (tal como el Pisuerga y el Burejo), que en vasco es Ur.bi(n).aga = Lugar entre dos aguas.

Enhorabuena por el viaje.

Saludos.
Publicado por talipo
domingo, 14 de febrero de 2010 | 18:58
Sí fué un buen paseo, intentando hacer carreteras que no hubieramos pisado nunca, lo que cada vez resulta más complicado, por otro lado...

De los amores de juventud mejor no hablo, que me pongo sensiblona. Comprendo tus añoranzas perfectamente. Es precioso ese valle y es precioso el poema. Gracias por dejarlo aquí.

La toponimia siempre me ha atraido, es buena fuente de información para los arqueólogos, y la etimología, pues viene aparejada. Así que empiezo con una y acabo curioseando en la otra. ¿Hay muchos lugares en España que se llaman igual, verdad? Aunque no lo parezca...

Besotes, Zuhur.