- Pues sí, me dan una pena horrible. Son sordos. ¡¡¡ Y toda la familia!!! Ay, mi madre, ésta sí que es buena... Sonrío.
No te rias- me regaña- no es bonito mofarse de las desgracias ajenas.
- Pero hermana, es que no son sordos...
¿Cómo que no?-me dice- Pero mira cómo tienen la música.
Por cierto, ¿qué música es esa?-sigue.
-Es flamenco, sor Harturas... Bueno, flamenquillo pachanguero.
No importa- me dice-suena horrible,sobre todo tantas horas seguidas.
Esto último lo ha musitado...
- Lo que te decía, además de la música alta hablan a gritos. ¿Para qué van a hablar a gritos si no son sordos?
- Es que son muy maleducados, sor Harturas.
- Ay, hija, que cosas dices. Los pobres... Son sordos seguro. Y tú muy mala, deberías ocuparte un poco de ellos, bajar de vez en cuando a ver si necesitan algo, que les cuides a esos dos pobres niños, que dan unos porrazos espantosos, claro cómo sus padres no les oyen...
- Ya bajé una vez y ella me dijo que si no ponía la música tan alta no la oía mientras pasaba el aspirador.