¡¡¡Por fin en Escocia!!! Y esto es lo que veo desde la puerta de atrás de la casita en donde nos alojamos. Un prao escarchado, ovejas, un pequeño grupo de casas, y, al fondo, el Loch Tay. Estamos en Acham, en el condado de Perthshire.
Son las ocho de la mañana, ayer fué un día largo. Viajamos hasta Málaga desde Madrid en el AVE, nos acercamos hasta el aeropuerto en cercanías de Renfe, y allí tomamos un avión, rumbo a Glasgow.
Es importante alquilar la furgoneta para recogerla en el mismo aeropuerto al que llegas, si no quieres estar horas allí esperando. ¿Verdad, Pachiiiiiiiiii?
Hoy viajamos en otro tren, desde Aviemore. Dispuestos a ver nieve. Hasta una pequeña estación en donde muere la vía.
Vamos muy bien acompañados....
En el apeadero de Bromhill nos espera una perfecta capa blanca, que se extiende hacia las colinas cercanas.
Un té caliente nos hace entrar en calor. Servido por una señora sacada, directamente, del Ejército de Salvación, con sus Shortbread, las típicas galletas escocesas de mantequilla, mientras los niños se tiran bolas de nieve.
De vuelta a Aviemore comemos en un Fish & Chips... Aviemore es una estación de esquí. Hoy está repleta de vida, gente enfundada en monos de nieve y adolescentes con medias de rejilla y minifalda, los británicos son así. Y todos resbalando por sus calles heladas.
Al coche, de nuevo. Las carreteras escocesas son preciosas pero estrechísimas. Pachiiii y Jorro han decidido conducir las furgos en las que nos vamos a mover esta semana. Y por la izquierda!!! Tras comernos algunos bordillos el tema parece dominado.
Llegamos a Inverness.
La capital de las Highlands se recorta bajo un cielo limpio y profundamente azul. Con su castillo en lo más alto, y los edificios principales a ambos lados de la desembocadura del río Ness.
Cruzamos el Graig Street Bridge, un puente en suspensión, que fué construido en 1881, y que es el más largo que atraviesa este río. Se balancea tela marinera...
Paseamos por el otro lado y observamos la desembocadura en el fiordo de Moray.
Cerca, al pié del lago Ness, nos encontramos con el castillo de Urquhart.
Ya cae la tarde. Los escuetos horarios británicos nos impiden entrar y pasear entre sus muros derruidos. En 1692 los ingleses lo arrasaron para evitar que los jacobitas, los partidarios de la dinastía Estuardo, se hicieran fuertes en él.
Son piedras que nos hablan de la ofuscada historia de las tierras altas. Una historia de luchas constantes contra los ingleses.
Hola!
ya tengo mi entrada comprada para sentarme a disfrutar cada cronica de tu viaje, con esta ya he disfrutado,por el puente pasabais en coche o andando?
con la arquitectura me lo voy a pasar pipa, seguro
Publicado por sol iris
martes, 02 de marzo de 2010 | 22:48
Uy, qué preciosidad de fotos!! y qué gusto leertelo contar! Esperamos con impaciencia la segunda entrega
Mucho cariño.