Mi?rcoles, 10 de marzo de 2010
Viernes, 26 de febrero, por la tarde.



Despues de comer nos damos la tarde libre. Llueve con más fuerza, guardo la cámara grande y saco la pequeña. No me arriesgo.

Por George Street llegamos hasta St Andrews Square. Se suceden edificios oficiales con bonitas casas burguesas del siglo XIX, todos con bonitas jardineras en flor.

Cruzamos por el Waverley Bridge, hasta la Old Town, de nuevo.



El es mi escocés...

Y por la Royal Mile nos dirigimos hacia el Palace of Holyrood House.



Construido sobre las ruinas de una antigua abadía es la residencia oficial de la monarquía británica, cuando vive en Edimburgo. Otra vez, los estrictos horarios escoceses, nos dejan sin poder contemplar sus interiores. Y nuestras compritas.



Frente a él está el nuevo Parlamento Escocés, una controvertida obra de Enric Miralles. A mí me gusta... Pero comprendo la polémica. Esta zona de Edimburgo es una preciosa reliquia del pasado y el contraste es demoledor.

           

Y volvemos a la Royal Mile.



Pese a la lluvia, que no cesa, la calle está llena de vida. Algunos turistas, muchos locales, caminan, presurosos, por ella. Pero en las tiendas hay poca clientela.



Me gusta ver cómo Edimburgo se refleja en sus adoquines, brillantes, húmedos.
Cómo se vislumbra la New Town, desde las estrechísimas callejuelas, las closes.
Los pinachos del monumento a Sir Walter Scott son omnipresentes. Úsalo como referencia si visitas esta ciudad.



Y en la Milla nos topamos con la catedral de St Giles.



Gótica, majestuosa, con un curioso cimborrio a modo de corona. En ella John Knox inicio la reforma presbiteriana, dentro de la iglesia protestante.

La Royal Mile termina, o comieza, según estés... en  Castle Rock.



Corremos hasta Princess Street, la calle de las tiendas.



Empachados de cuadros escoceses....



De Princess St suben hasta, parece, el infinito, varias calles, en ordenada cuadrícula. Componiendo una geografía de colinas que ha dado a la ciudad el apodo de la "Atenas del Norte".

En todas estas calles las luces de las tiendas dan calidez al día más frío y gris que hemos tenido en Escocia.




Pero ellos, los edimburgueses, no se inmutan, y sonrien, amables, mientras hacen sus últimas compras, bajo los paraguas.

Por la noche, ya en casa, celebramos el santo de Pachiiiiiiiiii...



...al calor de la salamandra.




Tags: Vericuetos, escocia, reino unido

Publicado por talipo @ 14:00  | Vericuetos
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Comentarios
Publicado por Marhya
Mi?rcoles, 10 de marzo de 2010 | 15:38
Cada dia que pasa m?s ganas me dan de llamar a una agencia de viajes.
Besitos.
Publicado por kris
Mi?rcoles, 10 de marzo de 2010 | 17:07
Me voy a tener que ir a Escocia, otra vez a descubir todos los rincones que no vi hace tantos a?os.
Publicado por talipo
Mi?rcoles, 10 de marzo de 2010 | 17:29
Viaje recomendable 100%, y en estas ?pocas, y seguro que un poco m?s adelante, tambi?n, muy bien de precio.

Besotes a las dos!!!