Sábado, 27 de febrero.

Nos toca despedirnos de lo que ha sido nuestro campamento esta última semana. El hogar al que volvíamos todas las tardes, tras divertidas y emocionantes excursiones.

De la preciosa aldea, que hemos visto vestirse de blanco, despues de dos días enteros sin parar de nevar.

De los alrededores que nos hubiera gustado patear.

Otra vez será...

También dejamos Kenmore, al otro lado del lago. Reflejada en él, primorosa.

Y pasamos, muy deprisa, por Edimburgo.
Volamos desde el aeropuerto de Prestwick, low cost, ya se sabe...
Y Ayr está cerca.

Es una bonita ciudad costera, famosa por su larga playa, que la convierte en centro de veraneo.

Nos paseamos por ella, con las manos bien guardadas en los bolsillos, hace sol, pero un frío que pela.

Con la isla de Arran, al fondo, algunos de mis compañeros de viaje posan en familia.

Es nuestro primer viaje con ellos y nos ha encantado disfrutarlo juntos.

En Ayr se celebró la primera reunión del Parlamento escoces en 1315. En la Torre de San Juan. El edificio aún se conserva, al lado del mar.

Hacemos un pic-nic en un parque infantil, al lado de Bath Place.

Para que los peques se desfoguen, antes de meterse en el avión que nos llevará de vuelta a Málaga.
El célebre poeta Robert Burns, que nació aquí cerca, compuso Auld Lang Syne en 1788. Se trata de una canción de despedida y en castellano dice así:
¿Deberían olvidarse las viejas amistades
y nunca recordárselas?
¿Deberían olvidarse las viejas amistades
y los viejos tiempos?
Por los viejos tiempos, amigo mío,
por los viejos tiempos:
tomaremos una copa de cordialidad
por los viejos tiempos.
Los dos hemos correteado por las laderas
y recogido las hermosas margaritas,
pero hemos errado mucho con los pies doloridos
desde los viejos tiempos.
Por los viejos tiempos, amigo mío,
por los viejos tiempos:
tomaremos una copa de cordialidad
por los viejos tiempos.
Los dos hemos vadeado la corriente
desde el mediodía hasta la cena,
pero anchos mares han rugido entre nosotros
desde los viejos tiempos.
Por los viejos tiempos, amigo mío,
por los viejos tiempos:
tomaremos una copa de cordialidad
por los viejos tiempos.
Y he aquí una mano, mi fiel amigo,
y danos una de tus manos,
y ¡echemos un cordial trago de cerveza
por los viejos tiempos!
Por los viejos tiempos, amigo mío,
por los viejos tiempos:
tomaremos una copa de cordialidad
por los viejos tiempos.
Y seguro que tú pagarás tu caña.
Y seguro que yo pagaré la mía...
Y, aun así... ¡echaremos ese trago de cordialidad
por los viejos tiempos!*
¿A qué ahora os suena más? Me encanta cómo se le va la pinza a Billy al final.
* En wikipedia.
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