jajajjajaja, A tí te tapa esa silla tan bonita (todo el estudio me lo parece), pero a mí es que se me amotina el sofá (y menos mal que es de dos plazas´...
Así me ves, cada mañana , aunque cada una diga que será la última, a la carrera, planchando alguna cosa.
Cuando no trabajaba fuera, el suplicio era igual pero, bueno, me ponía la tele, a veces unos cascos, iba, venía, salía, hablaba, chateaba, cocinaba... y poquitín a poquitín iba saliendo.
Ahora???? ahora cuando sé que va a venir alguien a ocupar el sofá o a verlo de lejos, que afán por la plancha no tuve nunca pero vergüenza aún gasto una poca... El día que la pierda,

no sé qué pasará.