En el aperitivo nos topamos con niños en procesión portando ramos, cómo corresponde.
Trás comer en otras luces nos sentamos a recibir, por fín, los primeros rayos de sol de la primavera vallisoletana.
Que acompañamos de unos cafés adornados del Lion d'Or.
El grana de las fachadas de la Plaza Mayor contrastan profundamente con el azul.
Merry es la última invitada que queda en casa y la guiamos hasta Simancas en donde toma camino hacia Madrid.
Nosotros echamos pié a tierra y contemplamos el Pisuerga, a su paso por la villa.
Discurre turbio, en ocres, pero tranquilo. Nada que ver con las semanas pasadas.
El espléndido puente que lo salva es de época medieval, ora románico, ora ojival o gótico. De recia mampostería los tajamares, y en sillería arcos, muros y pretiles.
Hoy anochece una hora más tarde, hoy es más rato de día.